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Entre la información y la informalidad: las elecciones del otro lado de la Cordillera

“Elecciones, segundo round electoral concreto por primera vez en la historia, balotaje o ballotage, que algún candidato se baja, que otro sube”.

Por Martín Lubowiecki (@martinlubo)*

Para muchos de nosotros, de los argentinos, la segunda vuelta de las presidenciales es el tema. La política. Por más corazón de rugby Puma desde Londres (el furor deportivo de los últimos días). Por más día del futuro de Marty Mc Fly. Acá están a la espera de saber quien va a ser presidente.

Elecciones, segundo round electoral concreto por primera vez en la historia, balotaje o ballotage, que algún candidato se baja, que otro sube. Que definen, que los votos de aquel y los votos de este. Hoy es mañana, lo que viene…

Así se viven estos días desde este lado de la Cordillera. Después de meses preparándose, escuchando. Algunos analizando detenidamente las supuestas propuestas de uno y otro candidato, estudiando trayectorias, memorizando estadísticas, elaborando y decidiendo a quién va a designar para que guíe nuestro destino durante los años que se vienen.

Si de política estrictamente hablamos, el tramo posterior a la primera vuelta, el 25 de octubre pasado, resume las contenciones de un intenso año electoral. Mucho mensaje cruzado. Una cadena de WhatsApp hablando de Diego Brancatelli (uno de los tantos periodista cercanos a la actual gestión de Gobierno, dijo que si ganaba la oposición abandonaba la Argentina) y su “despedida” del país. Mauricio Macri marcando de atrás a Daniel Scioli en un partido de fútbol. Gabriela Michetti (candidata a vice en la fórmula junto a Macri, que desde hace varios años está en silla de ruedas) y el “hay que saltar”. Cristina Fernandez de Kirchner diciéndole supuestamente a su hijo Máximo (también candidato, pero a Diputado Nacional por su provincia Santa Cruz) que va a tener que “laburar”. La oportunista captura del beso entre la esposa de Sergio Massa (tercer candidato en discusión, que quedó afuera de la segunda vuelta) y su hija. Diego Maradona en cámara lenta apoyando a Aníbal Fernandez (candidato kirchnerista a la gobernación de la provincia de Buenos Aires, que perdió). El “cheto” (el “cuico”) que pide “bassta de grasass, bassta de negross”. Los chistes de una crucifixión sciolista con una cruz que parece una F (porque, obviamente, le falta un brazo). El Ratón Mickey diciéndole a Zamba (personaje de la cadena de TV pública Paka Paka): “Hola pibe, soy el nuevo director de programación”… Todo como una furia contenida para refregarla en cuanto rostro se pueda, como si se tratara de una conquista al estilo Mel Gibson y su corazón valiente de virtuales caras pintadas y trastes pelados.

Si me permiten, rescato unas palabras publicadas hace muy poquito, después de las elecciones del 25 de octubre, por el periodista, abogado, docente universitario y escritor argentino Mario Wainfeld (para muchos, cercano al actual oficialismo): “No todo es nuevo bajo el sol. El pueblo argentino siempre votó con discernimiento, intención y libertad. Y fue mudando sus preferencias según las circunstancias en base al ensayo y error. La ciudadanía se pronuncia diferenciando los niveles comunal, provincial y nacional desde siempre. Basta con repasar los datos. Esto no niega hegemonías o preferencias durables, pero ayuda a dimensionarlas. La decisión ciudadana debe ser respetada y enaltecida siempre, agrade o no. El voto universal y obligatorio es una conquista y una premisa del sistema democrático”.

*Periodista de Mendoza, colaborador de Chicureo Hoy. En Argentina actualmente se desempeña como editor de Diario Vox (@diariovox), y también como coordinador y productor general de la radio web Sontrip (@sontripok).

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