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Las tres claves de la gestión y planificación de un emprendimiento

En Chile se estima que sólo 3 de cada 10 de estos negocios superan la barrera de los cinco años

Emprender no es un desafío fácil, pues se estima que sólo tres de cada diez emprendimientos en nuestro país superan la barrera de los cinco años. Por lo tanto, debe cuidarse cada detalle al momento de iniciar un nuevo proyecto.

Cualquier emprendimiento debe estructurarse desde una buena gestión, un presupuesto realista y un correcto plan de negocios, en donde se tenga claridad respecto a la estrategia a seguir durante los primeros años del proyecto. Es el planteamiento de Eduardo Elgueta, director ejecutivo de la consultora Astur, quien enfatiza en que “el equipo de trabajo o capital humano resulta fundamental para poder sortear tiempos difíciles y proyectar cualquier crecimiento en el tiempo”.

El profesional explica que un aspecto esencial para no dejar de lado el negocio, tiene que ver con los impuestos, pues “al momento de planificar y estructurar un emprendimiento, uno de los factores que no se puede descuidar es la cuestión impositiva, ya que una mala estrategia en este tema puede gatillar costos indeseados, baja rentabilidad y contingencias ante el Servicio de Impuestos Internos (SII)”, argumenta.

En este contexto, Elgueta entrega las tres claves de la gestión y planificación de un emprendimiento:

  1. Venta: Debe evaluarse continuamente la estructuración de correctos incentivos al equipo de venta; las metas y objetivos deben ser razonables y las remuneraciones variables, en base a bonos o premios por cumplimiento.
  2. Fiscalizaciones: Resulta fundamental que los emprendedores minimicen al máximo las posibles contingencias laborales o tributarias que pudiesen derivar en fiscalizaciones indeseadas. Lo anterior, con la finalidad de evitar ser sancionados con multas y penas que terminen por debilitar el patrimonio y reputación de la empresa.
  3. Financiamiento: Hay varios factores a considerar al momento de buscar, gestionar y estructurar un correcto financiamiento como, por ejemplo, revisar las garantías requeridas, los impuestos aplicables y los plazos e intereses asociados en la operación.