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Nabila Rifo declara en juicio contra Ortega: “Me hice como la muerta para que no me siguiera pegando”

La declaración de Nabila Rifo comenzó pasadas las 09:00 horas.

Foto: Poder Judicial

Cerca de las 09:00 horas comenzó la declaración de Nabila Rifo, víctima de una brutal agresión cuyo resultado fue la pérdida de sus ojos, en el juicio contra su ex pareja Mauricio Ortega en Coyhaique.

La mujer de 29 años relató lo que pasó luego de la pelea que mantuvo con su ex pareja la madrugada del 14 de mayo. Al momento de salir de la casa, donde compartía junto a él y amigos, Nabila cuenta que salió “despacio, el portón estaba con candado y las llaves estaban en el clavito. Abro, dejo todo colgado en el clavo y dejo el portón abierto. Ahí sale Mauricio, yo iba por Lautaro hacia arriba y Mauricio me decía vuelve, y empieza a seguirme. Después yo lo espero un poco, me decía no peleemos, íbamos caminando, cruzamos Monreal y quedamos frente a frente”.

Siguiendo con su relato, Nabila asegura que “ahí se puso a alegar, le dije que al otro día me iba a ir, que era insolente, insoportable, y en eso me doy vuelta y siento que me pega con una piedra en la cabeza. La primera que sentí, me llegó a retumbar, me bajó todo lo que había tomado, la segunda igual, era una piedra muy grande y con la tercera yo quedo inconsciente. Con el primer golpe me botó al pasto y de ahí ya no doy más, quedo mirando para arriba, me hice como la muerta para que no me siguiera pegando”.

En su declaración, la víctima indicó que en algunas oportunidades defendió a Ortega porque todavía lo quería. “Cuando me fueron a preguntar yo quise defenderlo diciendo que había sido otra persona, no lo quise culpar a él”, aseguró.

“Cuando desperté en el hospital de Santiago, mi mente estaba muy confundida, pensé que estaba con mi mamá de viaje comprando muebles, mi mente estaba divagando, no me acordaba de nada”.

Continuando con su declaración, Nabila relata cómo fue enterarse de lo ocurrido. “Los ojos los tenía vendados y un día le dije a la enfermera que porque no prendía la luz, me dijo que había tenido un accidente y dijo que tenía prótesis. Le pregunté si con las prótesis iba a poder ver y me dijo que no. Para mí era un infierno lo que me estaba pasando”.