El plan Escudo Fronterizo comenzó a implementarse en la frontera norte del país con la visita del presidente José Antonio Kast a la Región de Arica y Parinacota, donde supervisa los primeros trabajos destinados a reforzar el control territorial.
La estrategia busca frenar el ingreso irregular mediante barreras físicas, mayor presencia militar y tecnología de vigilancia. Según el Ejecutivo, el plan Escudo Fronterizo apunta a recuperar el control en los pasos fronterizos más vulnerables del norte.
La iniciativa forma parte de una serie de decretos firmados por el Mandatario durante los primeros días de su administración, enfocados en seguridad, control migratorio y fortalecimiento institucional.
Entre estas medidas también se designó un comisionado especial para la macrozona norte, cargo que asumió el vicealmirante (r) de la Armada, Alberto Soto.
Durante la jornada, el presidente visitó la Base Militar “Solo de Zaldívar” y un punto de observación cercano al complejo fronterizo Chacalluta. En ambos lugares inspeccionó trabajos de movimiento de tierra realizados por el Ejército, que marcan el inicio de las obras contempladas en la estrategia gubernamental.
Zanjas y barreras en sectores críticos
Uno de los ejes centrales del proyecto es la construcción de zanjas de tres metros de profundidad en zonas identificadas como puntos de alto ingreso irregular. Las obras estarán a cargo del Ministerio de Obras Públicas y se extenderán inicialmente por cerca de 600 metros en sectores cercanos a Colchane y Chacalluta, en los límites con Bolivia y Perú.
El plan también contempla muros o vallas de hasta cinco metros de altura equipadas con sensores, cercos electrificados y torres con radares térmicos para detectar movimientos en áreas de difícil vigilancia.
A esto se suma el despliegue de aproximadamente 3.000 efectivos de las Fuerzas Armadas y Carabineros en turnos rotativos, además del uso de drones autónomos con reconocimiento facial para monitorear pasos no habilitados.






