El alza de combustibles afecta al turismo y ya genera preocupación en el sector, tras el anuncio de incrementos en los precios de las bencinas y el diésel.
Desde la Federación de Empresas de Turismo de Chile (Fedetur) advirtieron que este escenario impacta directamente en la estructura de costos, debido a la alta dependencia del transporte en la actividad.
Según el gremio, el combustible es un insumo clave que incide en toda la cadena de valor, desde los pasajes aéreos y terrestres hasta los traslados, excursiones y la operación de hoteles y restaurantes. En esa línea, señalaron que aumentos de esta magnitud terminan repercutiendo en múltiples servicios asociados al rubro.
De mantenerse esta tendencia, parte importante de los mayores costos podría trasladarse a los consumidores, encareciendo los viajes dentro del país. Esto, a su vez, podría afectar la demanda, especialmente en un contexto donde el turismo aún consolida su recuperación tras la pandemia.
La presidenta ejecutiva de Fedetur, Mónica Zalaquett, sostuvo que el sector es particularmente sensible al ingreso disponible de las personas, por lo que este tipo de alzas puede influir directamente en la decisión de viajar.
Además, recordó que la actividad genera cerca de 700 mil empleos, por lo que cualquier impacto sostenido podría afectar su crecimiento y competitividad.
Medidas en evaluación
En paralelo, el Gobierno anunció una serie de medidas para mitigar el impacto del alza. Entre ellas, se contempla la inyección de hasta US$60 millones al Fondo de Estabilización de Precios del Petróleo (FEPP), con el objetivo de mantener el valor de la parafina en niveles previos.
Asimismo, se propuso un bono mensual de $100 mil para taxistas durante seis meses y ajustes al impuesto específico al diésel, lo que busca generar mayor recaudación fiscal y enfrentar el escenario actual.






