La declaración de renta fuera de plazo es una situación que puede generar consecuencias económicas relevantes para los contribuyentes que no cumplan con el calendario fijado por el Servicio de Impuestos Internos (SII) en el marco de la Operación Renta 2026.
Según la información entregada por el organismo, el plazo oficial para realizar el trámite vence el 30 de abril.
Este límite rige para quienes están obligados a declarar, mientras que quienes no lo estén no arriesgan multas si presentan su declaración después de esa fecha. Además, el SII establece que las declaraciones sin pago enviadas por internet serán consideradas fuera de plazo si se realizan después del 9 de mayo.
Multas, intereses y recargos
En caso de atraso, no presentación o entrega de antecedentes incorrectos, la normativa contempla distintas sanciones. De acuerdo con el académico de Derecho Tributario de la Universidad de los Andes, Cristóbal Pérez, el impuesto adeudado se reajusta según la variación del IPC y se aplica un interés penal por el tiempo de retraso.
Este interés ya no es fijo como en años anteriores. Actualmente, es determinado por el SII en base a la tasa de mercado informada por la Comisión para el Mercado Financiero, a la que se suma un recargo adicional de 3,5%, calculado de forma diaria.
En paralelo, las multas pueden llegar hasta un 30% del impuesto adeudado en casos de atraso. Sin embargo, cuando se trata de declaraciones maliciosamente falsas o incompletas, las sanciones aumentan considerablemente.
En estos casos, la ley contempla multas que van desde el 100% hasta el 300% del monto defraudado. Incluso, si existe una querella, se puede aplicar una pena de presidio menor en su grado máximo.
En definitiva, presentar la declaración de renta fuera de plazo no solo implica pagar más dinero por intereses y reajustes, sino que también puede derivar en sanciones mayores si se detectan irregularidades en la información entregada.






