El dólar registró una fuerte caída en el mercado local, en línea con un escenario internacional marcado por mayor optimismo respecto al conflicto en Medio Oriente y la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
Durante la jornada, la divisa retrocedió con fuerza y se acercó a los niveles que mantenía antes del inicio de las tensiones bélicas, acumulando además varias sesiones consecutivas de pérdidas.
Optimismo global presiona al dólar
El movimiento del tipo de cambio responde principalmente a señales de distensión en el conflicto con Irán, luego de que se confirmara la reapertura del tránsito comercial en el estrecho de Ormuz, zona clave para el comercio energético mundial.
Este factor redujo la demanda por activos considerados de refugio, como el dólar, en un contexto donde los inversionistas comienzan a reposicionarse hacia mercados emergentes.
A ello se suma el impacto de un alto al fuego temporal en la región y expectativas de eventuales acuerdos diplomáticos, lo que ha contribuido a mejorar el ánimo de los mercados.
El cobre impulsa al peso chileno
En paralelo, el cobre —principal exportación del país— mostró un repunte, fortaleciendo al peso chileno frente al dólar.
El metal rojo avanzó en su cotización internacional, impulsado por un mayor apetito por riesgo y mejores perspectivas de demanda, lo que genera un efecto directo sobre la moneda local.
Analistas citados por La Tercera coinciden en que esta combinación de cobre al alza y dólar global debilitado actúa como un impulso relevante para el tipo de cambio en Chile.
Caídas acumuladas y tendencia
Con este resultado, el dólar acumula una baja significativa en las últimas jornadas, encaminándose a cerrar su cuarta semana consecutiva con retrocesos.
Esto contrasta con el comportamiento observado durante el punto más álgido del conflicto, cuando la divisa alcanzó niveles considerablemente más altos impulsada por la incertidumbre global.
Riesgos persisten en el escenario internacional
Pese al optimismo, el mercado mantiene cautela frente a posibles nuevos focos de tensión geopolítica y al impacto inflacionario que dejó el conflicto.
En ese contexto, el foco de los inversionistas también está puesto en las decisiones de los bancos centrales, particularmente en materia de tasas de interés, las que podrían influir en la evolución del tipo de cambio en los próximos meses.
En el caso de Chile, si bien la inflación venía mostrando señales de convergencia, el encarecimiento de la energía y sus efectos indirectos han vuelto a instalar dudas sobre su trayectoria futura.






