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Tres pilares para fortalecer la caja: la estrategia financiera que impulsa a las pymes en el segundo semestre

Los próximos meses son una oportunidad para mejorar resultados, aprovechar la actividad comercial y preparar una posible expansión.

Con el primer semestre llegando a su fin, y luego de superar las obligaciones tributarias que marcan el inicio de cada año, las pequeñas y medianas empresas (pymes) comienzan una etapa considerada decisiva para su desempeño.

Los próximos meses aparecen como una oportunidad para fortalecer resultados, aprovechar períodos de mayor actividad comercial y preparar el camino para una eventual expansión durante el año siguiente.

Sin embargo, uno de los principales desafíos sigue siendo mantener un flujo de caja constante frente a los extensos plazos de pago de clientes corporativos, una situación que históricamente ha limitado el crecimiento de numerosos negocios.

El escenario adquiere mayor relevancia al considerar las dificultades que enfrenta el sector para acceder al financiamiento tradicional. Según datos de la Encuesta de Créditos Bancarios del Banco Central de Chile, un 40% de las pymes encuentra obstáculos importantes al momento de recurrir a la banca.

A lo anterior se suman mediciones financieras recientes elaboradas a partir de información de la propia entidad emisora y de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), las que muestran diferencias significativas entre empresas que utilizan herramientas alternativas de financiamiento y aquellas que no lo hacen.

Las cifras indican que las compañías que incorporan este tipo de soluciones alcanzan una tasa de supervivencia de 75% a tres años, mientras que entre quienes carecen de ese respaldo el indicador desciende a 45%.

Estos antecedentes refuerzan la importancia de contar con mecanismos que permitan sostener la operación diaria y enfrentar períodos de mayor exigencia comercial.

Tres pilares operativos para fortalecer la estabilidad financiera en el segundo semestre

Ante estas barreras de acceso, las pymes que buscan evitar el estancamiento apoyan una gestión de caja moderna en tres prácticas clave:

  1. Priorizar el flujo por sobre el endeudamiento: Los créditos tradicionales pueden ser costosos, difíciles de obtener y aumentar la deuda. En cambio, el factoring permite transformar facturas pendientes en liquidez sin generar nuevos pasivos.
  2. Reducir la brecha de los plazos de pago: Anticipar el cobro de facturas ayuda a enfrentar esperas de 30, 60 o 90 días, mantener la operación activa y cumplir compromisos sin recurrir a financiamiento caro.
  3. Impulsar la automatización y la agilidad digital: Las plataformas digitales agilizan el acceso a capital de trabajo, reducen trámites y permiten responder con mayor rapidez a imprevistos o aumentos de demanda.
El factoring digital como aliado estratégico

En este entorno competitivo, el factoring 100 % digital se ha consolidado como una herramienta clave para la gestión financiera de las mipymes. Solo en la plataforma de Chita ya se han anticipado más de 330 mil facturas, apoyando a una comunidad que supera las 84 mil empresas registradas.

“El factoring digital dejó de ser un recurso de emergencia para convertirse en una estrategia estándar de estabilidad. Anticipar los pagos elimina la angustia de caja y permite a los emprendedores ver su situación real de inmediato, sin necesidad de ser expertos en finanzas. Esta visibilidad total es la que les otorga la tranquilidad necesaria para enfocarse en hacer crecer su negocio en lugar de gestionar la escasez”, señaló el CEO de Chita, Christian Real.

Prepararse para el segundo semestre no depende solo de la banca tradicional. Las soluciones digitales permiten acelerar la liquidez, enfrentar imprevistos y aprovechar nuevas oportunidades comerciales.

CHH