El Mundial 2026 sumó un nuevo foco de controversia luego de que Trump admitiera haber llamado a la FIFA para pedir la revisión de la expulsión de Folarin Balogun. El delantero de Estados Unidos había recibido tarjeta roja ante Bosnia y Herzegovina, pero el organismo suspendió su castigo y lo habilitó para enfrentar a Bélgica por los octavos de final.
Balogun fue expulsado en el triunfo estadounidense por 2-0, tras una infracción sobre Tarik Muhamerovic que el árbitro Raphael Claus revisó en el VAR. En principio, el atacante debía cumplir una fecha de suspensión automática. Sin embargo, la Comisión Disciplinaria de la FIFA aplicó el artículo 27 de su Código Disciplinario y dejó la sanción en suspenso durante un período de prueba de un año.
En la práctica, el jugador podrá estar disponible para el partido de este lunes 6 de julio en Seattle. Si vuelve a ser expulsado dentro de los próximos 365 días, deberá cumplir de inmediato el castigo pendiente.
Trump e Infantino
El punto más controvertido llegó con la intervención de Donald Trump. En una conferencia de prensa, el mandatario reconoció que habló con Gianni Infantino, presidente de la FIFA, sobre el caso. “Sí, hablé con Gianni”, señaló. Luego defendió al futbolista y afirmó: “Eso no fue falta. Ni siquiera fue una infracción”.
Infantino confirmó la conversación, aunque aseguró que los órganos judiciales de la FIFA actúan de manera independiente. Pese a ello, la decisión provocó críticas desde Bélgica, la UEFA y la Comisión Europea, que pidieron criterios objetivos y transparentes.
El caso recordó un antecedente histórico: en el Mundial de Chile 1962, Garrincha fue absuelto tras una expulsión y pudo disputar la final con Brasil. Ahora, Trump admite llamado a la FIFA y el debate vuelve a instalarse entre fútbol, poder e influencia política.


