Señor Director:
A más de diez días de los devastadores incendios estructurales que afectaron a las villas Las Américas y Oro Olímpico en nuestra comuna —que dejaron el trágico saldo de dos niños fallecidos y decenas de vecinos con lo puesto—, la emergencia parece haber salido de la pauta noticiosa, pero no de la realidad que enfrentan los afectados. Cuando la respuesta institucional confunde la entrega de ayuda asistencial con la dignidad humana y la gestión del riesgo con el mero trámite administrativo, es indispensable detenerse a evaluar lo que verdaderamente está ocurriendo en el territorio.
La Gestión del Riesgo de Desastres (GRD) no es una teoría abstracta ni un conjunto de formalismos; es una disciplina cuyo fin es evitar que la gente sufra antes, garantizar condiciones humanas durante la crisis y asegurar que no se reconstruyan las mismas vulnerabilidades después. Tras recorrer y verificar la situación directamente en terreno, a más de diez días de ocurridos los siniestros, la respuesta observada dista de este estándar mínimo.
Al examinar la respuesta inicial frente a la emergencia, resulta evidente que el combate de las llamas se vio gravemente obstaculizado por la falta de presión en la red de grifos. La reacción oficial ha sido anunciar querellas y señalar que la falta de agua ya se había oficiado en reuniones previas con la empresa sanitaria. Sin embargo, para una familia que ve consumirse su hogar, un oficio no apaga un incendio. Si la administración comunal y sus equipos de emergencia conocían con anterioridad esta debilidad estructural en los grifos, la gestión proactiva exigía fiscalizar mediante la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) y coordinar con Bomberos planes de contingencia operativos —como camiones aljibe y piscinas de abastecimiento estratégico— antes de un mayor riesgo. Prevenir es adelantarse al daño, no buscar responsables en tribunales cuando la pérdida ya es irreparable.
Paralelamente, preocupa profundamente la calidad de la asistencia humanitaria desplegada. Bajo los protocolos de SENAPRED y los estándares internacionales (Normas Esfera), la primera respuesta ante una pérdida total debe garantizar albergues temporales dignos, seguros y climatizados. Resulta inaceptable e incomprensible que, a más de diez días del siniestro, existan familias alimentándose en la vía pública bajo toldos o carpas improvisadas. Más aún, resulta desorientador observar a entidades ligadas a la gestión comunal realizando campañas para acopiar ayuda destinada a emergencias en el norte del país, mientras que, dentro de la propia comuna, no se ha garantizado la dignidad básica bajo techo para los vecinos afectados. La solidaridad territorial es loable, pero la primera obligación de la gestión local es asegurar que la ayuda empiece por casa.
Asimismo, observamos un riesgo silencioso que se desarrolla hoy a la vista de todos: la autoconstrucción desesperada sobre muros de hormigón y ladrillo que sufrieron severa fatiga térmica. El fuego altera la resistencia mecánica de los materiales. Permitir que las familias vuelvan a edificar sobre murallas dañadas, sin evaluaciones de cálculo estructural ni la debida fiscalización de muros cortafuego exigidos por la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), no constituye un proceso de reconstrucción; es sembrar el riesgo del próximo desastre.
La gestión del riesgo no es una contienda política ni se resuelve con comunicados defensivos. Hoy los incendios nos muestran la vulnerabilidad del agua y la vivienda, pero mañana puede ser un sismo o un fenómeno climático extremo. Colina no necesita parches ni instancias formales vacías, sino un cambio profundo de paradigma en su gobernanza local del riesgo: pasar de la reacción burocrática a una planificación preventiva, integral y permanente que ponga la dignidad humana y la seguridad técnica en el centro. Abrir los ojos ante estas fallas no es criticar por criticar; es exigir la transformación que nuestra comuna necesita para proteger eficazmente la vida de sus habitantes.
Leonardo Fica / Especialista en Gestión del Riesgo de Desastres
Para revisar términos y condiciones entra aquí


