A pocos días de una nueva celebración de Fiestas Patrias, un estudio reveló una preocupante percepción sobre el consumo de alcohol y la conducción en Chile. El 68% de los encuestados considera que el principal temor de una persona que maneja en estado de ebriedad es ser detenida por Carabineros.
La cifra corresponde a la quinta edición de la Radiografía del Consumo de Alcohol en Fiestas Patrias, elaborada por Cadem y la Asociación Pro Consumo Responsable de Bebidas Espirituosas (Aprocor), y representa el porcentaje más alto registrado desde que comenzó esta medición.
El resultado contrasta con la percepción sobre las consecuencias que puede provocar esta conducta. Solo un 15% cree que el principal temor de un conductor ebrio es causar daños físicos o la muerte de otras personas, cinco puntos porcentuales menos que el año pasado.
Más atrás aparecen chocar el vehículo, con un 10%, y provocarse daños a sí mismo, con un 5%.
Un riesgo que aún se normaliza
La encuesta también muestra que una parte importante de los consultados percibe una baja preocupación entre quienes conducen después de beber. Un 43% considera que los conductores ebrios «no le temen a las consecuencias», mientras que un 69% cree que las personas no dimensionan suficientemente los riesgos de viajar con alguien que ha consumido alcohol.
La experiencia cercana también refleja esta realidad. Un 64% afirma conocer a alguien que se ha subido a un vehículo cuyo conductor había bebido, mientras que un 46% conoce a una persona involucrada en un accidente relacionado con la conducción bajo los efectos del alcohol, ya sea como víctima o responsable.
21% considera aceptable conducir después de beber
La normalización de esta conducta también aparece directamente vinculada a las celebraciones de septiembre. Un 21% considera socialmente aceptable conducir después de beber durante Fiestas Patrias, mientras que un 36% asegura tener familiares o amigos que suelen manejar luego de consumir alcohol.
Entre las justificaciones más frecuentes aparecen argumentos como que el conductor tiene experiencia y nunca ha tenido problemas, que el recorrido es corto o que «curado se maneja mejor».
La percepción también se extiende a los pasajeros. Un 42% reconoce subirse a un vehículo bajo la idea de que «no pasa nada, lo hago siempre». En tanto, un 27% lo hace porque el conductor «tomó solo una copita» y un 23% porque el trayecto era corto.
Desde Senda, su director nacional (s), Eduardo Barros, reforzó el llamado a evitar cualquier combinación entre alcohol y conducción.
«El alcohol y la conducción no se mezclan. Una sola decisión puede cambiarlo todo», afirmó, en el marco de las acciones preventivas que el organismo desarrolla durante septiembre bajo el lema «Prevenir o lamentar».
Preocupa acceso de menores al alcohol
La radiografía también abordó el consumo entre menores de edad. Un 87% de los consultados considera fácil o muy fácil que una persona menor de 18 años pueda comprar alcohol en Chile.
Asimismo, un 64% estima que durante Fiestas Patrias se normaliza o acepta el consumo de alcohol entre menores.
Otro dato que marcó la medición corresponde a las bebidas sin alcohol. Un 55% está de acuerdo con ofrecer a menores alternativas como un «terremoto» sin alcohol para que puedan participar de la tradición, cifra que aumentó 15 puntos porcentuales respecto de 2025, cuando alcanzaba un 40%.
Los resultados vuelven a instalar el desafío de prevenir la conducción bajo los efectos del alcohol y evitar que esta conducta se normalice durante las celebraciones de Fiestas Patrias.






