CARTAS

[Carta al Director] Asalto armado en Chamisero: “Un automóvil se reemplaza, una vida no”

Asalto

Foto: Referencial Chicureo Hoy

Víctima de un robo con intimidación en estacionamiento de centro comercial relata momentos de tensión y llama a priorizar la prevención y persecución del delito.

Señor Director:

Quisiera compartir una experiencia que viví la noche de este domingo en Chamisero y que, más allá del robo de mi vehículo, creo que merece una discusión pública urgente sobre seguridad, fallas en prevención y capacidad de respuesta.

Le solicito mantener mi identidad en reserva por razones de seguridad.

Aproximadamente entre las 20:15 y 20:30 horas llegué al Tottus de Avenida Chamisero, en Chicureo. Tras bajarme de mi BMW X6 y caminar unos diez pasos, fui interceptado por un vehículo negro, aparentemente un BMW X7. Descendieron alrededor de seis o siete personas, algunas muy jóvenes, vestidas de negro, con el rostro cubierto y armadas.

Me apuntaron a la cabeza, me amenazaron de muerte, me obligaron a agacharme en el suelo y me quitaron el vehículo, teléfonos, iPad, Apple Watch y hasta mi anillo de matrimonio.

Lo más grave vino después. Gracias a la tecnología podía seguir en tiempo real la ubicación de los dispositivos que acababan de robarme. Un teléfono iba dentro de mi vehículo y otros dispositivos se desplazaban con los delincuentes. Sin embargo, entre procedimientos, límites territoriales y coordinaciones entre unidades, el tiempo comenzó a pasar mientras ellos seguían huyendo.

En estos delitos cada minuto cuenta. Los delincuentes no respetan límites comunales, por lo tanto la capacidad para perseguirlos tampoco debería detenerse en ellos. Debería existir un protocolo nacional inmediato cuando una víctima aporta geolocalización verificable vinculada a un delito recién cometido.

No puede ser la víctima quien termine siguiendo a los delincuentes. Yo tuve que movilizarme con amigos entre distintas comunas siguiendo las ubicaciones de mis propios dispositivos. Eso es absurdo y extremadamente peligroso.

También me impactó la realidad policial que encontré. En una unidad del sector de Huechuraba vi una entrada protegida con grandes bloques de hormigón. Según nos explicaron, esa unidad recibe ataques y disparos, y la dotación nocturna era muy reducida, del orden de cuatro, cinco o seis funcionarios, con limitada capacidad de vehículos y despliegue.

Mi crítica no es contra esos carabineros. Al contrario: Carabineros necesita más apoyo, más personal, más vehículos, más tecnología, más inteligencia y protocolos que permitan actuar con rapidez cuando existe información concreta en tiempo real.

También debemos discutir la prevención en estacionamientos de supermercados y centros comerciales. Que un estacionamiento sea gratuito no significa que deba funcionar sin control. En lugares donde estos delitos son reiterados, deberían existir barreras de acceso y salida, lectura automática de patentes, cámaras de alta resolución, registro de entrada y salida y protocolos de preservación inmediata de imágenes.

La barrera no tiene que existir para cobrar. Puede existir para proteger.

Y esto no es solo un problema de Chicureo. Estas medidas deberían implementarse en todo Chile, especialmente en los sectores más vulnerables, donde las consecuencias de un robo pueden ser todavía más devastadoras.

Quiero dejar algo muy claro: mi vehículo tiene seguro. El problema no es recuperar un BMW. El problema es atrapar a quienes anoche me apuntaron con armas y que hoy pueden volver a hacerlo con otra persona, una familia o un niño.

Tengo una hija de seis años y afortunadamente anoche estaba solo. No puedo dejar de pensar qué habría pasado si ella hubiese estado conmigo.

Un automóvil se reemplaza. Una vida no.

Estamos dejando espacios que la delincuencia aprovecha: estacionamientos con poco control, falta de dotación policial, escasos vehículos, procedimientos que consumen minutos críticos, problemas de coordinación territorial y tecnología disponible que no siempre logra transformarse en una respuesta inmediata.

No basta con hablar de mano dura después de una tragedia. Necesitamos prevención, tecnología, coordinación, recursos y capacidad real de persecución.

Creo que esta experiencia merece ser conocida porque el problema no es solamente un auto robado. Es un sistema que debe adaptarse a la velocidad con la que hoy operan quienes delinquen.

Un vecino de Chicureo

CHH

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