DEPORTES

Mi primera vez en aeroyoga

El estudio Puyo Yoga Chicureo incluyó en sus clases de este año esta nueva disciplina, que cada vez va ganando más adeptos.

Por Lorena Olivares, periodista Chicureo Hoy.

Hace poco más de dos años que practico yoga y como muchos dicen (y sin querer caer en un cliché), me ha cambiado la vida y una de las cosas que he aprendido es que no existen límites tanto con nuestro cuerpo y mente. Es por eso que cuando la gente de Puro Yoga me invitó a una clase de prueba de aeroyoga, no lo pensé dos veces y me atreví.

La primera duda la tuve cuando me acomodé en el columpio. No sabía si sería capaz de sostener mi peso o si el techo no se vendría abajo con viga y todo, y es que nadie quiere caer bruscamente mientas está colgando de cabeza. Pero Claudia Romero, la profesora, me calmó explicándome que tanto las telas, cuerdas y el mismo techo, estaban reforzados y que la posibilidad de caerme en medio de una asana (postura) era prácticamente imposible.

Así que una vez arriba del columpio, que está confeccionado con una tela similar a la del paracaídas y con amarras que se utilizan en escaladas, simplemente me entregué a la clase. A diferencia de lo que muchos pudieran pensar, el aeroyoga no consiste en posturas en la que sólo te cuelgas y hacer acrobacias dignas del Cirque Du Soleil: es simplemente yoga pero con un instrumento que permite que muchas asanas puedan ser perfeccionadas y, sobre todo, vencer muchos temores.

Cada asana, además de fortalecer el cuerpo, tiene una conexión emocional. Por ejemplo, aquellas que son invertidas, permiten no solo irrigar más sangre al corazón y oxigenar tu cuerpo, sino que además en el ámbito personal son un gran paso para superar traumas o temores. Por eso cuando logré una invertida, sostenida del columpio, sentí una especie de empoderamiento y satisfacción al saber que era capaz de poner mi cuerpo “al revés”.

Para practicar yoga no se necesita un cuerpo tonificado ni mucho menos elástico, porque de eso se trata esta disciplina: a medida que vas avanzando, tu cuerpo se transforma y se desintoxica. Junto a esto se aprende a respetar el cuerpo como un templo. También es muy importante recordar que todo está en nuestra mente y ser, y que cada barrera que nos ponemos ante una nueva prueba (o en este caso la asana), está en nuestra cabeza. Es por eso que quienes incluyen el yoga en su vida, cambian de mentalidad radicalmente.

Claudia Romero es una de las profesoras, practica yoga desde hace 12 años y desde hace seis es instructora.

Claudia Romero es una de las profesoras, practica yoga desde hace 12 años y desde hace seis es instructora.

El estudio Puro Yoga funciona desde 2012 e imparte distintas ramas de yoga, pero fue este año que, gracias a un proyecto Corfo, logró incluir dentro de sus clases el aeroyoga. Para ello la sala fue acondicionada, se compraron los columpios y las profesoras se capacitaron durante enero febrero y en marzo. Con ello, las clases de aeroyoga son ahora una realidad. Además de esta disciplina, se imparten otras tres clases:

Jyotim (iyengar), un método que incluye elementos que permiten la alineación del cuerpo.

Harmonic, una clase más fluida en donde se repiten frases. Tiene mucho de ejercicio cardiovascular y permite coordinar la respiración con cada movimiento del cuerpo.

Yoga Suave, principalmente enfocado en la gente de tercera edad, embarazadas y aquellas personas que tengan alguna lesión. Tal como dice su nombre, es una clase con menos impacto físico.

Para quienes estén interesados en esta actividad, pueden acercarse a Puro Yoga, que está ubicado en el Paseo Valle Hermoso, avenida Chicureo 3100, donde podrán conocer horarios, clases y valor. CH H