MUJER

“¿Y?… ¿cuándo tendrán hijos?”

Según cifras entregadas por centros médicos el vaginismo se presenta en el 21% de mujeres menores de 30 años y 13% en la población femenina de 40 a 45 años.

Por Carolina Silva, kinesióloga especialista en disfunciones del piso pelviano (www.carolinasilva.cl)

Suele suceder que después de cierto tiempo de casados o simplemente por el hecho de ser mujer en los treintas las personas alrededor comiencen a hacer comentarios y preguntas como: “¿cuándo piensas tener bebés?”, “¿por qué no tienes hijos aún?” o “imagino que ya están listos para formar una familia…”

“Pues estos comentarios y preguntas conforman buena parte del día a día de las pacientes que llegan a mi consulta, buscando tratamiento para el vaginismo, el cual se define como una contracción involuntaria de los músculos del piso pelviano al intento de penetración”, cuenta Carolina Silva, kinesióloga especialista en disfunciones del piso pélvico.

Debido a que estos músculos rodean los genitales, esta contracción cierra la vagina e impide la penetración, por lo cual es muy difícil para estas pacientes quedar embarazadas. Otros efectos indeseados son la imposibilidad de la realización exámenes ginecológicos e incluso la introducción de tampones.

Las mujeres que padecen de esta condición deben tratarse con un especialista en el tema y trabajarlo desde todas las sus aristas. Es por esto que Carolina Silva explica que, “el tratamiento del vaginismo se realiza integralmente, abordando tanto la parte física como el componente psicológico de esta disfunción con la intervención de un médico ginecólogo, una kinesióloga especializada en disfunciones sexuales y una psicóloga especialista en sexualidad”, detalla.

La kinesióloga especialista en disfunciones del piso pélvico cuenta los resultados enriquecedores desde su experiencia: “El tratamiento es altamente efectivo, de modo que hasta ahora no reporto ningún caso de mis pacientes sin solución, (lo cual me hace enormemente feliz). Sin embargo, el tratamiento toma un tiempo de 3 a 6 meses, dependiendo del grado del vaginismo y el avance personal de cada persona”, cuenta y agrega, “en estos meses de tratamiento, llego a conocer muy bien a cada una de mis pacientes y durante las sesiones conversamos bastante. Me he dado cuenta que un tema recurrente del que me hablan es sobre la gran presión que generan sus familias y amigos al hacerles las incómodas preguntas que mencioné al inicio y lo mucho que éstas afectan su estado de ánimo”, cuenta Carolina Silva.

Las mujeres que no logran quedar embarazadas muchas veces viven esta difícil situación de la mano de sus parejas, con quienes comparten complicidad ante el tema, pero muchas veces es en el ámbito social donde más afectadas se ven, debido a la presión que esto significa. “Siempre que me hablan del tema, mis pacientes, manifiestan su inconformidad y desagrado al recibir estas inquisiciones, acusaciones y sugerencias que, tal como ellas me lo expresan, no le incumben a nadie más que a ellas y sus maridos, pololos o parejas. Este tipo de presión social es un golpe bajo a una mujer que probablemente aún no encuentra la solución a su problema, especialmente  por el desconocimiento que existe sobre el piso pélvico, sus disfunciones y su tratamiento”, cuenta Carolina Silva.

Es importante la generosidad que debemos tener con quienes nos rodean, especialmente en temas tan delicados como lo son la vida sexual y familiar de las personas, tanto de manera individual como de pareja. “A mis pacientes las trato con todo el cariño que ellas necesitan porque generalmente lo pasan muy, pero muy mal en estas situaciones, las cuales finalmente no ayudan a tener avances en mejoras. Al contrario: les produce frustraciones y angustias”, comenta Carolina Silva. CH H