La situación económica que atraviesan las Fuerzas Armadas en Argentina sumó un nuevo capítulo. El Ministerio de Defensa resolvió flexibilizar las restricciones que impedían a militares desempeñar actividades laborales privadas, permitiendo que soldados, suboficiales y oficiales puedan acceder a un segundo empleo fuera de su jornada de servicio.
La medida surge en medio de crecientes cuestionamientos por los niveles salariales dentro de la institución, mientras la inflación y la pérdida de poder adquisitivo siguen afectando a los efectivos.
Militares podrán complementar sus ingresos
Con la nueva normativa, los efectivos podrán realizar trabajos compatibles con la función militar, entre ellos conducción para plataformas de transporte, reparto de pedidos, servicios de seguridad privada y otros oficios que no interfieran con sus responsabilidades institucionales.
Desde el Gobierno argentino sostienen que la resolución busca ampliar las oportunidades laborales y otorgar mayor libertad a los integrantes de las Fuerzas Armadas para generar ingresos adicionales fuera de su horario de trabajo.
Según reportó el portal argentino 11Noticias, uno de los casos que impulsó el debate fue el de un suboficial principal con 30 años de servicio en la provincia de Salta, quien fue sancionado por desempeñarse como conductor de Uber mientras aún regían las restricciones para realizar actividades privadas.
Reclamos por los bajos salarios
La autorización llega en medio de reiteradas advertencias de asociaciones y representantes del mundo militar sobre las dificultades económicas que enfrentan numerosos efectivos para cubrir gastos básicos y sostener a sus familias.
Durante una entrevista concedida al programa A pesar de las llamas de Radio Post, un integrante del Ejército argentino —identificado bajo el nombre ficticio de «Carlos»— aseguró que la necesidad de buscar empleos complementarios se ha vuelto cada vez más frecuente.
«Hay mucha gente que tiene familia, que no llega a fin de mes y les cuesta un montón. Tienen que trabajar de otras cosas», afirmó.
Según explicó, actualmente existen militares que se desempeñan como electricistas, peluqueros, camareros y trabajadores de plataformas de reparto o transporte para aumentar sus ingresos.
Uno de los antecedentes que más repercusión generó fue la situación de un suboficial con tres décadas de servicio que había sido sancionado por trabajar como conductor de Uber.
Debate por recortes y promesas incumplidas
La resolución también reabrió el debate político respecto al trato que reciben las Fuerzas Armadas durante la administración de Javier Milei. Críticos del Gobierno sostienen que la necesidad de recurrir a trabajos externos contrasta con las promesas de fortalecer y revalorizar institucionalmente al sector.
A ello se suman cuestionamientos por los ajustes presupuestarios en el área de Defensa. El medio argentino El Destape informó recientemente que el Ministerio de Defensa registró una reducción superior a los 46 mil millones de pesos argentinos en partidas vinculadas al alistamiento operativo de las Fuerzas Armadas para 2026, afectando programas del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.
Mientras el Gobierno defiende la medida como una herramienta para ampliar las oportunidades laborales de los uniformados, el debate continúa abierto respecto a si la decisión representa una mayor libertad para los efectivos o una señal de las dificultades económicas que enfrenta actualmente el personal militar argentino.




