La Casa Blanca advirtió que Irán sería “muy prudente” si alcanza un acuerdo con Estados Unidos, mientras el presidente Donald Trump volvió a dejar abierta la posibilidad de una acción militar en caso de que fracasen las negociaciones.
Las declaraciones se dan en un contexto de alta tensión, tras recientes protestas en territorio iraní y la reanudación de conversaciones indirectas entre Washington y Teherán, mediadas por Omán.
Diplomacia bajo presión
La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, señaló que Teherán debería avanzar hacia un acuerdo con la actual administración. En paralelo, Trump insinuó en su red Truth Social que Estados Unidos podría atacar a Irán si no hay avances sustantivos.
Las negociaciones tuvieron esta semana una segunda ronda en Ginebra. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmó que ambas partes acordaron “principios rectores” y que Irán trabaja en la redacción de un marco para futuras conversaciones.
Sin embargo, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, sostuvo que Teherán aún no reconoce todas las líneas rojas planteadas por Washington.
Un intento previo de negociación se frustró en junio pasado, cuando Israel lanzó ataques sorpresa contra Irán, desencadenando un conflicto de 12 días al que Estados Unidos se sumó brevemente con bombardeos sobre instalaciones nucleares iraníes.
Movimientos militares y advertencias
En medio del diálogo diplomático, Estados Unidos reforzó su presencia militar en la región. Washington ordenó el despliegue de un segundo portaaviones, mientras el USS Abraham Lincoln ya operaba a unos 700 kilómetros de la costa iraní.
Además, activos de la Fuerza Aérea estadounidense han sido reposicionados más cerca de Medio Oriente, según informaron fuentes a CNN. El medio aseguró que las Fuerzas Armadas estarían preparadas para ejecutar un eventual ataque este fin de semana, aunque Trump aún no ha tomado una decisión definitiva.
“No voy a fijar plazos en nombre del presidente”, declaró Leavitt, quien reiteró que la diplomacia es la primera opción, pero que la vía militar sigue sobre la mesa.
Por su parte, el secretario de Energía, Chris Wright, advirtió que Washington impedirá que Irán adquiera armas nucleares “de una forma u otra”.
Respuesta iraní
Desde Teherán, el presidente Masoud Pezeshkian afirmó que su país “no quiere guerra”, aunque dejó claro que no aceptará imposiciones.
En paralelo, el jefe de la diplomacia iraní sostuvo una conversación con Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Irán ha reducido su cooperación con el organismo y restringido el acceso de inspectores a instalaciones bombardeadas.
Mientras tanto, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica realiza maniobras en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte global de petróleo y gas. Autoridades iraníes han amenazado en el pasado con bloquear esa vía estratégica.




