La pobreza infantil en la Casen 2024 volvió a instalar un debate de fondo sobre las prioridades de la política social en Chile.
Si bien la última Encuesta de Caracterización Socioeconómica mostró una reducción de la pobreza por ingresos — que pasó de 20,5 % a 17,3 % — y de la pobreza multidimensional — de 20 % a 17,7 % —, los resultados evidencian que niños, niñas y adolescentes siguen siendo el grupo más golpeado.
Según la medición, el 25,7 % de los niños entre 0 y 3 años vive en hogares bajo la línea de pobreza, cifra que alcanza el 24,6 % en el tramo de 4 a 17 años.
En pobreza multidimensional, el grupo de 0 a 17 años registra una tasa de 22,5 %, superior a la de otros rangos etarios. A ello se suma un nuevo indicador incorporado en esta versión: la pobreza severa, donde los menores concentran cerca de un 20 % del total.
Estos resultados fueron analizados en un seminario organizado por el Instituto de Economía de la Universidad Católica junto al Centro de Políticas Públicas UC, instancia que contó con la participación de la subsecretaria de Evaluación Social, Paula Poblete.
La autoridad destacó que los ingresos laborales, autónomos y monetarios — incluidos los subsidios estatales — registraron alzas, lo que incidió en la disminución general de la pobreza.
Desde la academia, sin embargo, el foco estuvo puesto en la niñez y el mercado laboral. La directora del Instituto de Economía UC advirtió que “uno de cada cuatro niños en situación de pobreza es una señal muy fuerte”, agregando que los hogares con mayor cantidad de hijos tienden a enfrentar más carencias.
En la misma línea, desde el Centro de Estudios Públicos se subrayó que el gasto social en niños ha crecido considerablemente menos que el destinado a adultos mayores y jóvenes entre 2017 y 2024.
Niñez y trabajo, el nudo estructural
El análisis también abordó el empleo como un factor estructural. En ese contexto, los datos sobre pobreza infantil en la Casen 2024 vuelven a mostrar que la falta de trabajo estable impacta con mayor fuerza a los hogares más vulnerables. Actualmente, la tasa de desocupación — cercana al 8,4 % — es sistemáticamente más alta en familias pobres, condición que explica parte importante de su situación económica.
Finalmente, los expertos coincidieron en que la reciente baja de la pobreza se explica en gran medida por el aumento de los subsidios estatales.
Según explicó la subsecretaria Poblete, las cifras no muestran una sustitución del trabajo por transferencias monetarias, sino un fortalecimiento de la seguridad social, particularmente a través de mecanismos como la Pensión Garantizada Universal, que complementa ingresos insuficientes.



