El Banco Mundial proyectó que la economía chilena crecerá solo 2,2 % en 2026 y 2,1 % en 2027, cifras que se ubican cerca del crecimiento potencial del país y que moderan el optimismo existente tras el cambio de gobierno. Así lo indicó el organismo en su más reciente informe Global Economic Prospects.
Según el reporte, el crecimiento económico de Chile en 2026 estará impulsado por una recuperación gradual de la demanda interna, en la medida en que la tasa de política monetaria converja a un rango neutral y la inflación vuelva a la meta del Banco Central.
A ello se suma el impulso de la inversión minera, especialmente en cobre y litio, favorecida por la demanda global asociada a las energías renovables, en particular desde China.
No obstante, el organismo advirtió que una menor demanda del sector inmobiliario chino podría frenar parte de las exportaciones chilenas, compensando en parte estos factores positivos.
De esta forma, el Banco Mundial mantuvo sin cambios las proyecciones que ya había entregado en junio pasado, pese al nuevo escenario político y a los elevados precios del cobre, que superan los US$ 6 por libra.
Optimismo local versus escenario externo
Las cifras contrastan con el tono optimista expresado por el equipo del presidente electo José Antonio Kast. El economista Jorge Quiroz, quien asumiría como ministro de Hacienda, señaló recientemente que aspira a un fuerte repunte de la actividad económica en los próximos meses.
Desde el sector empresarial también han surgido señales de confianza. El presidente de la Cámara Chilena de la Construcción, Alfredo Echavarría, afirmó que existe una alta expectativa respecto del nuevo ciclo económico.
A nivel regional, el Banco Mundial proyecta que América Latina y el Caribe crecerán 2,3 % en 2026 y 2,6 % en 2027, advirtiendo riesgos asociados a tensiones comerciales, menor demanda externa y eventuales caídas en los mercados de materias primas.



