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Estudio apunta en un 82% a mineras por derretimiento acelerado de glaciares en Los Andes

En concreto, se demostró que, en el caso del Glaciar Olivares Alfa, la responsabilidad del retroceso se debe a las actividades realizas por esta industria.

Con el rápido avance del cambio climático, no es noticia que se comiencen a acelerar procesos que son completamente naturales como, por ejemplo, el derretimiento de los glaciares alrededor del mundo.

Si bien, nos encontramos en un proceso de desglaciación, hay factores humanos que han provocado que este deshielo se produzca con mayor velocidad en algunos glaciares, esto queda demostrado en la investigaciones “Comprender el papel de las emisiones antropogénicas en el retroceso de los glaciares en los Andes centrales de Chile“, estudio realizado por el equipo científico liderado por el Prof. Dr. Francisco Cereceda y recientemente publicado en junio del 2022, en la revista científica Environmental Research.

La responsabilidad es de un 82% de la minería versus un 18% que sería responsabilidad del cambio climático, aunque ambos son responsabilidades antrópicas (provocadas por el ser humano)”, señaló a Chicureo Hoy Francisco Cereceda, académico de la Universidad Técnica Federico Santa María y Director del Centro de Tecnologías Ambientales (CETAM) de la misma universidad.

Análisis de los glaciares

Esta línea de investigación de largo aliento, que comenzó a desarrollarse en el CETAM el año 2003, permitió que se elaborara el estudio citado en el año 2014. Para esto se consideraron dos glaciares ubicados en Los Andes Centrales, cada uno equidistante de la ciudad de Santiago (50 kilómetros aproximadamente), la diferencia es que el glaciar llamado Olivares Alfa se encuentra cercano a las empresas mineras Codelco y Anglo American, en tanto, el glaciar Bello no, considerándose como de control (lugar sin contaminación directa).

Según explica el Dr. Cereceda, durante el periodo de investigación “en cada glaciar montamos una estación de monitoreo semejantes a las que hay de calidad del aire en la ciudad de Santiago, donde en este caso se pusieron varios equipos de monitoreo continuo adicionales, para obtener mayor información sobre los contaminantes que impactan los glaciares”.

Estos instrumentos median las partículas de aerosoles que podían provocar este aceleramiento, por ejemplo, black carbon (carbono negro) y material particulado (PM10, PM2.5 y PM1), además de obtenerse la distribución por tamaño de partículas (entre 0,26 micrómetros y 34 micrómetros en 30 canales distintos).

Complementariamente, se tenía una estación meteorológica para medir velocidad y dirección del viento, humedad relativa, presión, temperatura, radiación y también se midió albedo (un balance entre la radiación incidente y la radiación reflejada por la nieve, este balance se altera cuando la nieve está ‘sucia’ por la deposición de estos aerosoles) y se analizaron muestras de nieve del glaciar, donde se midieron BC, partículas de polvo mineral (MD), iones y metales pesados.

Por otro lado, se utilizó la estación de calidad del Aire de Parque O’Higgins perteneciente al SINCA, del Ministerio de Medio Ambiente (MMA), para comparar las concentraciones de BC y partículas medidas en los glaciares, con las que se pueden encontrar en el aire de Santiago. Esto para evaluar si la ciudad era capaz de generar aerosoles que pudieran transportarse por las masas de aire hasta los glaciares en estudio y pudiera ser uno de los factores que influirían en la aceleración de su derretimiento.

Resultados

Respecto a las conclusiones, el Prof. Cereceda indicó primero que “en ningún caso, a pesar de que también era una hipótesis plausible, la ciudad de Santiago pudo haber sido responsable también del acelerado derretimiento de los glaciares”.

Esto debido a que los contaminantes que se generan en la capital no tienen la capacidad de llegar a la altura de los glaciares en estudio. “Es mucha la distancia que tienen que recorrer y la altura a la que deben llegar (4.500 msnm), por supuesto estos contaminantes en ese recorrido van a ser diluidos, entonces las posibilidades que lleguen son muy bajas. Esto además fue demostrado aplicando herramientas estadísticas, comparando las emisiones de Santiago con las de los glaciares y por medio de modelos atmosféricos, como HYSPLIT”, aseguró Cereceda, descartando la influencia de la ciudad de Santiago en este fenómeno.

Diferente es la situación que se descubrió respecto a las mineras que se encuentran en el lugar, Codelco y Anglo American, ya que los glaciares reciben directamente el polvo mineral liberado por las explosiones que se realizan para extraer mineral y el carbono negro (black carbon) que emite el motor de los camiones y maquinaria diésel que se usa en la minería.

“En el caso de las minas, tenemos dos contaminantes, porque aparte de las tronaduras está el movimiento de tierra, el chancado de material que genera polvo mineral y además el movimiento de los camiones que son los que trasladan todo este material y son mega camiones, que eliminan también por su tubo de escape black carbon”, explica Cereceda.

El carbono negro es uno de los principales contaminantes responsabilizados por la pérdida de albedo, lo que trae como consecuencia un derretimiento acelerado de los glaciares. Estas partículas se encuentran entre los gases y aerosoles que eliminan los camiones utilizados para trabajos en la mina. En este momento el IPCC, considera que el BC es el segundo agente climático más importante después del CO2 como agente de efecto invernadero y su rol sobre el clima aún genera mucha incertidumbre en los modelos climáticos, el que muy probablemente esté subestimado.

Cuáles son los efectos del retroceso de los glaciares

En el corto plazo es la falta de agua, es una evidencia muy clara y observable”, señaló Cereceda sobre las consecuencias inmediatas del derretimiento acelerado de los glaciares.

En ese sentido, detalló que uno de los factores más importantes es “la escasez de precipitaciones sólidas que se puedan acumular durante el periodo invernal en la cordillera y eso trae como consecuencia la falta de agua después en el verano”.

Hay que entender que los glaciares son, de alguna manera, el sistema de amortiguamiento de agua que tenemos para la época estival, como en el verano no llueve, los ríos se alimentan del agua del glaciar que se derrite durante el verano y ahí deberíamos tener un equilibrio”, precisó.

Sin esta reserva, se presenta una escasez de agua para el verano. “Entonces, eso es un problema serio para el ciclo hidrológico completo y por supuesto para todas las actividades humanas que necesitan agua, no solamente el agua potable, sino que también el agua para regadío, para la agricultura, la hidroelectricidad, para los procesos industriales, el agua es fundamental para la vida”, explicó.

Esta alteración del ciclo hidrológico es la primera consecuencia que se puede observar, pero también hay otros como, por ejemplo, la sequía en los humedales altos andinos, quienes serían los primeros en resentir este derretimiento acelerado de los glaciares.

¿Cómo frenar esta situación?

“Estamos geológicamente hablando en un periodo de desglaciación, lo que significa que los glaciares se van a derretir de todas maneras, independientemente de nuestra acción”, afirmó Cereceda.

Sin embargo, hay acciones que se pueden realizar para ralentizar este proceso. Principalmente, cualquier actividad que permita frenar el cambio climático: “Cualquier acción que vaya en la dirección de disminuir los gases o agentes de efecto invernadero va a tener un efecto positivo de ralentizar el derretimiento acelerado y normal de los glaciares”.

Pero también existen medidas de mitigación que se pueden implementar, como técnicas de geoingeniería, la cual ha desarrollado geotextiles, “que son geomembranas que se colocan sobre los glaciares y que evitan que el polvo circundante o las partículas, en general absorbentes de luz, se depositen sobre los glaciares y entonces afecten su velocidad de derretimiento”, detalló Cereceda.

“También existen otras alternativas, por ejemplo, “una nueva tecnología que consiste en unas micropartículas de vidrio, unas microesferas de vidrio menores a 10 micrómetros, que se esparcen sobre el glaciar y también producen un efecto de disminución del impacto de las partículas y un aumento en un 30% en la reflexión, por lo tanto, ayudarían también en ese sentido a preservar estas masas de nieve y hielo”, añadió.

Medidas locales

En el caso de nuestro país, hay medidas que se pueden llevar a cabo aprovechando las diferentes energías verdes que se pueden utilizar para disminuir el uso de combustibles fósiles yla huella de carbono, disminuyendo los efectos negativos que estos tienen sobre los glaciares.

Nuestro país es privilegiado, ya que posee excelentes condiciones para una transformación energética verde, desde la energía eólica hasta la solar, pasando por la geotérmica e hidroeléctrica, mareomotriz, undimotriz y ahora el hidrogeno verde. Sin embargo, también existe una legislación que se encuentra ‘dormida’ en el Congreso hace 15 años, la cual podría regular la actividad minera que hay cerca de los glaciares. “La minería tiene mucho por hacer en este sentido, utilizando estas energías limpias y renovables, realizando sus proyectos de manera subterránea y no a rajo abierto, reutilizando el agua de sus procesos, mitigando sus emisiones de partículas y BC, entre otros. Por ejemplo, Anglo American ya está incorporando a su flota de camiones mineros, motores eléctricos alimentados con H2 verde y su proyecto de ampliación está diseñado para ser subterráneo. Claramente, la industria minera, así como el resto del sistema productivo, debe avanzar hacia la sostenibilidad ambiental”.

“Las leyes y la gobernanza de todos estos recursos son sin lugar a dudas una forma muy efectiva de poder lograr el control, el cuidado y la preservación de estos recursos naturales, sin estas regulaciones, muy probablemente el deterioro ambiental, sería mucho más dramático”, aseveró el Dr. Cereceda.

En ese sentido, lamentó que “hay muchos intereses creados detrás de esta ley de protección de glaciares, porque obviamente afecta a rubros muy importantes de la economía, claramente hay interés y capitales muy importantes en juego. Es muy relevante que exista una ley que regule que estas actividades industriales se hagan de manera sostenible y resguardando los recursos naturales para las generaciones futuras. Este tipo de situaciones es muy común en términos ambientales”.

“En un contexto en el que falta información de lo que está pasando en la cordillera de los Andes, donde la mayoría cree que el problema es únicamente del cambio climático, entonces es lógico que el ciudadano común concluya que no tiene responsabilidad en ello, ni posibilidades de actuar para cambiar el resultado, la responsabilidad es del cambio climático que es un ente inexistente, una “entelequia”, no hay una persona o un responsable, es solo un concepto. Por ello es tan importante poder desacoplar los efectos climáticos (globales) de los efectos de la contaminación antrópica (locales) como la minería, por ejemplo, que es lo que logramos hacer en este estudio”, apuntó.

Por lo anterior, explicó que “es muy diferente cuando, se puede cuantificar con evidencia sólida que solo el 18% del derretimiento de los glaciares es responsabilidad del cambio climático y el resto, el 82% es responsabilidad directa de una industria, de un proceso, claramente es distinto, porque ahí hay responsables, hay quienes puedan dar la cara y hacerse cargo de aquello”.

Sobre la investigación

Las indagatorias comenzaron en el año 2003, pero solo hasta el 2014 consiguieron los fondos necesarios para realizar la expedición a los dos glaciares que se estudiaron. En tanto, quienes participaron de la realización de esta investigación fueron Francisco Cereceda, María F. Ruggeri, Víctor Vidal, Lucas Ruiz y Joshua S. Fu, científicos de Chile, Argentina y Estados Unidos. CHH.