Cada temporada estival, los incendios forestales vuelven a encender las alertas en distintas regiones del país. Más allá del daño ambiental y material, uno de los efectos menos visibles, pero más persistentes, es el humo de incendios forestales, una mezcla de contaminantes que puede afectar la salud incluso a varios kilómetros del foco del fuego.
La exposición al humo de incendios forestales no se limita a las zonas directamente afectadas, ya que el viento facilita su desplazamiento hacia sectores urbanos.
Especialistas advierten que este humo contiene partículas finas, gases irritantes y compuestos tóxicos derivados de la combustión de vegetación, plásticos y otros materiales.
El neumólogo John Balmes explicó al New York Times que estas partículas microscópicas pueden ingresar profundamente en los pulmones, provocando inflamación, debilitamiento del sistema inmunológico y agravamiento de enfermedades respiratorias.
Material particulado y síntomas más frecuentes
Entre los síntomas más comunes asociados a la inhalación se encuentran la irritación de ojos, nariz y garganta, dolor de cabeza, tos persistente, sibilancias y dificultad para respirar.
En casos de exposición prolongada, el riesgo aumenta, especialmente en niños, personas mayores, embarazadas y pacientes con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o patologías cardiovasculares.
La académica Marcela Díaz Fluhmann, directora de Enfermería del Campus Casona de la Universidad Andrés Bello, advierte que el material particulado fino PM2.5 puede depositarse en los alvéolos pulmonares y generar crisis respiratorias.
Estudios desarrollados en Chile han evidenciado incrementos de entre un 20 % y un 30 % en las consultas médicas durante episodios de incendios forestales con alta concentración de humo.
Ante este escenario, las autoridades recomiendan mantenerse informados sobre la calidad del aire, evitar actividades físicas al aire libre y permanecer en interiores con puertas y ventanas cerradas.
El uso de mascarillas N95, KN95 o FFP2 es clave si se debe salir, ya que las mascarillas quirúrgicas no ofrecen protección suficiente.
Además, se aconseja sellar rendijas, evitar fumar o cocinar dentro del hogar y consultar oportunamente a un centro de salud ante la persistencia o agravamiento de los síntomas.




