La actual temporada de incendios forestales evidencia un fenómeno preocupante: aunque el número de focos ha disminuido, la magnitud de los siniestros y su capacidad de expansión han provocado un daño territorial casi tres veces mayor al registrado el año pasado. El sur del país concentra la emergencia, con miles de hectáreas consumidas en pocos días y un escenario climático que dificulta el control del fuego.
Biobío y Ñuble, el epicentro de la catástrofe
De acuerdo con el último balance de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), los incendios activos en el sur explican gran parte del aumento de la superficie afectada. El siniestro Trinitarias, que impacta a Penco, Punta de Parra y Lirquén, supera las 15.260 hectáreas quemadas. En tanto, Rancho Chico bordea las 7.000 hectáreas, mientras que Perales, en la Región de Ñuble, ya sobrepasa las 4.500 hectáreas arrasadas.
Durante los últimos días se han registrado 91 incendios forestales a nivel nacional. De ellos, 24 permanecen en combate, 16 bajo observación y 35 ya han sido controlados. Quince de los focos activos presentan una magnitud superior a las 200 hectáreas, lo que explica la rápida expansión del daño.
En total, el fuego ha consumido cerca de 40 mil hectáreas en semanas recientes, con 29 mil concentradas en Biobío y más de 8 mil en Ñuble, consolidando a ambas regiones como las más afectadas del país.
Menos focos, pero incendios más destructivos
Desde el inicio de la temporada, en septiembre, se han quemado 58.934,3 hectáreas en todo Chile, asociadas a 2.916 incendios de distinta intensidad. Si bien la cifra representa un 7 % menos de focos en comparación con el mismo periodo del año anterior, la superficie afectada aumentó en un 207 %, casi triplicando el territorio arrasado.
Al contrastar estos datos con el promedio del quinquenio 2021–2025, la temporada actual ya supera en un 86 % la superficie históricamente dañada por incendios forestales a esta altura del año.
Tras una nueva sesión del Comité Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Cogrid), las autoridades confirmaron que el número de viviendas destruidas llegó a 590, mientras que la cifra de personas fallecidas se mantiene en 20.
El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, precisó que 82 viviendas corresponden a la Región de Ñuble y 508 al Biobío. A ello se suma la destrucción de siete establecimientos educacionales, dejando a 77 escolares damnificados, además de cuatro centros de salud con daños por efecto del fuego.
Clima adverso y alto riesgo de propagación
Según detalla La Tercera, la jefa del Observatorio Climático de la Facultad de Ingeniería de la Universidad San Sebastián, Paula Santibáñez, explicó que el verano 2025–2026 se desarrolla bajo una condición de La Niña débil, con alta probabilidad de mantenerse entre diciembre y febrero. Este escenario favorece temperaturas sobre lo normal y precipitaciones bajo el promedio en gran parte de la zona centro–sur.
Estas condiciones, sumadas a baja humedad, vientos intensos y abundante material vegetal seco, elevan de forma significativa el riesgo de incendios forestales de rápida propagación.
Santibáñez advirtió que la semana del 19 al 25 de enero se inicia con Ñuble y Biobío bajo Alerta Roja, proyectándose temperaturas de hasta 37 °C en Talca y Chillán y 38 °C en Los Ángeles, mientras que el borde costero enfrentará vientos que facilitan el transporte de pavesas.
“Este escenario genera ventanas críticas de propagación rápida entre las 12:00 y las 19:00 horas, aumentando la probabilidad de incendios por fuentes de ignición evitables”, sostuvo la experta. Para los próximos días se espera un alivio parcial, asociado al ingreso de una vaguada costera y a un patrón atmosférico más frío, que podría moderar las temperaturas y modificar el régimen de vientos.




