En uno de las primeras sesiones del concejo municipal de Lampa, se advirtió sobre un fuerte aumento en la deuda de la Corporación Municipal de Desarrollo Social, entidad encargada de la administración de áreas clave como educación y salud comunal. Según información contenida en la Cuenta Pública Municipal 2024, el pasivo supera actualmente los $13.700 millones de pesos, cifra que ha generado preocupación y debate público.
De acuerdo con los antecedentes oficiales, la mayor parte de esta deuda corresponde a cotizaciones previsionales impagas entre los años 2013 y 2019, es decir, obligaciones contraídas durante administraciones anteriores. No se trata, por tanto, de compromisos recientes, sino de una deuda histórica que se ha mantenido en el tiempo sin ser saldada de manera íntegra.
¿Cómo se explica el crecimiento exponencial de los números rojos?
Uno de los factores clave que explica por qué el monto se haya más que duplicado en la Corporación de Desarrollo Social, es la acumulación de intereses, reajustes y multas legales asociados a la mora previsional. En nuestro país, este tipo de deudas aumenta significativamente cuando no se regulariza oportunamente, especialmente cuando derivan en procesos de cobranza judicial. En varios casos, los informes reflejan actualizaciones periódicas del monto adeudado realizadas por estudios jurídicos externos, lo que se traduce en incrementos relevantes sin que existan nuevas obligaciones de fondo.
En la sesión del gobierno local se ha señalado que la deuda ha sido reconocida formalmente y que se encuentra en distintas etapas de gestión y revisión legal.

Las deudas asociadas a la Corporación de Desarrollo Social fueron expuestas en la primera sesión del Concejo Municipal de 2026.
Las determinaciones de los concejales de Lampa
Las autoridades locales expresaron su preocupación transversal por el aumento de la deuda previsional y las consecuencias que esta situación podría tener tanto para los trabajadores de la educación y la salud como para las finanzas comunales. En sus intervenciones, coincidieron en la necesidad de transparentar el origen y crecimiento del pasivo, asumir responsabilidades institucionales y avanzar con urgencia en instancias de fiscalización y trabajo conjunto que permitan encaminar una solución de fondo.
La concejala Elisa Millaquen, quien formó parte del concejo municipal de aquellos años, detalló que: «Esta deuda de cerca de 15 mil millones es la prueba de que en la comuna hubo una situación grave. No es algo nuevo y aún no está resuelto. Nuestro deber es velar porque esos recursos se restituyan y se haga justicia con los trabajadores».
Por su parte, el concejal Yonatan Peña se refirió a la cifra y las dificultades que esto significa para el gobierno local: «Escuchar una cifra como 14 mil millones duele. Es un desafío enorme para la corporación y para el municipio. Estas son herencias que hay que asumir, aunque las decisiones que vengan sean difíciles»
Quien también tuvo palabras para este tema que afecta las arcas municipales fue la concejala Alejandra Reinoso, quien cuestionó este crecimiento en las cifras: «Si en 2021 la deuda era de seis mil millones y hoy estamos en 14 mil, tenemos que transparentar claramente por qué ocurrió ese aumento. No basta con decir el monto, hay que explicar sus causas».
Más crítica fue Claudia González, quien se refirió a la responsabilidad de la actual administración: «Hay una responsabilidad compartida como gestión. En 2021 se pudo haber abordado cuando la deuda era menor. Hoy debemos asumir que no se actuó con la urgencia necesaria».
La concejala Alejandra Salas se refirió a los números heredados por otras gestiones y mencionó las contabilidades de la misma corporación: «La corporación arrastra una deuda estructural de administraciones pasadas, pero preocupa que no se haya incorporado oportunamente como pasivo real en la contabilidad, limitando la fiscalización y la toma de decisiones».
El presidente de la comisión de finanzas y también concejal de la comuna, Camilo Ortúzar, se refirió al dictamen y los pasos a seguir: «Un informe de Contraloría no se puede ignorar. Estamos hablando de recursos públicos y de un daño profundo a la comuna. Ahora corresponde desglosar la deuda y buscar soluciones con todos los antecedentes sobre la mesa».
Finalmente, el presidente del Concejo Municipal y alcalde de Lampa, Jonathan Opazo, enfatizó que la deuda corresponde a una situación heredada y no generada por la actual administración, señalando que se trata de un “fierro caliente” que debió asumir en un contexto de alta presión presupuestaria y múltiples necesidades comunales: “Esta es una deuda que no generamos nosotros, pero que vamos a tener que asumir juntos”, afirmó, subrayando que el desafío ahora es definir cuánto y cómo se pagará, sin descuidar la prestación de servicios esenciales para la comunidad.



