En Chile, el interés por proteger la salud de perros y gatos ha ido en aumento, impulsado por el alza sostenida de los costos veterinarios y una mayor preocupación de los hogares por el bienestar animal.
En ese escenario, el mercado ha comenzado a diversificarse con la aparición de distintos seguros y planes de salud para mascotas, que operan bajo modelos y coberturas diferentes.
Seguros tradicionales y planes tipo “isapre”
Por un lado, existen seguros tradicionales ofrecidos por compañías del rubro asegurador, enfocados principalmente en cubrir gastos derivados de accidentes y enfermedades.
Estos planes suelen funcionar mediante sistemas de reembolso, con topes anuales definidos y deducibles por evento. Un ejemplo reciente es el plan presentado por Seguros SURA, que incorpora una cobertura de alto monto anual para perros, orientada a enfrentar situaciones médicas de mayor complejidad, como hospitalizaciones, cirugías y tratamientos especializados, bajo ciertos requisitos de edad y condiciones sanitarias.
En paralelo, han surgido propuestas conocidas informalmente como “isapres para mascotas”, que operan a través de planes mensuales y beneficios asociados a una red de prestadores.
En este grupo se encuentran plataformas como Isapet, que ofrece planes de salud con cobertura de gastos veterinarios y descuentos en servicios asociados; Mascoisa, enfocada en atención continua y prestaciones preventivas; y Secupet, que combina coberturas por accidentes y enfermedades con distintos porcentajes de reembolso, según el plan contratado.
Si bien las coberturas varían ampliamente entre un proveedor y otro, los especialistas coinciden en que este tipo de productos responde a una tendencia creciente: la planificación anticipada de gastos veterinarios.
Al momento de evaluar estas alternativas, recomiendan revisar con atención aspectos como exclusiones, topes anuales, deducibles, edad máxima de ingreso, obligatoriedad de microchip y si la atención se limita a una red específica o permite libre elección del centro veterinario.
La expansión de este tipo de planes refleja un cambio en la relación entre las familias y sus mascotas, donde la salud animal comienza a abordarse con una lógica similar a la prevención y protección financiera en salud humana.



