La Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) reiteró que no existen razones para que los precios de los alimentos aumenten como consecuencia del sistema frontal, asegurando que el abastecimiento se mantiene estable pese a las intensas lluvias que han afectado a distintas zonas del país.
A través de un balance preliminar, el gremio indicó que hay disponibilidad suficiente de productos como papas, cebollas, legumbres y hortalizas provenientes del norte, por lo que, hasta ahora, no se observan problemas relevantes en el suministro.
Menor ingreso a Lo Valledor fue por cortes de rutas
La SNA informó que, según cifras del mercado mayorista Lo Valledor, el ingreso de productos durante el domingo fue un 20% menor que en una jornada habitual, aunque precisó que esta situación respondió a los cortes de rutas ocasionados por el sistema frontal y no a pérdidas en la producción agrícola.
En esa línea, el presidente de la SNA, Antonio Walker, explicó que el gremio continúa monitoreando posibles dificultades en las cosechas de cítricos y paltos, además del funcionamiento de las ferias libres en algunas comunas.
«Mientras exista oferta suficiente, los precios no debieran subir», afirmó el dirigente.
Asimismo, hizo un llamado a los consumidores a informarse por canales oficiales y evitar validar incrementos injustificados.
«Llamamos a informarse a través de canales oficiales como la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) y a no validar alzas especulativas», señaló Walker.
Daños focalizados y efectos positivos de las lluvias
Aunque descartó pérdidas generalizadas en la producción agrícola, la SNA indicó que estimaciones preliminares de terceros sitúan los daños en el sector rural en torno a los US$200 millones.
El gremio también destacó que las precipitaciones han generado beneficios en algunas zonas. En la Región de Coquimbo, por ejemplo, las nevadas dejaron entre 124 y 221 centímetros de acumulación en estaciones monitoreadas y aportaron más de 200 millones de metros cúbicos a los embalses, mejorando la disponibilidad de agua para los próximos tres a cinco años.
No obstante, la preocupación se mantiene en la pequeña agricultura de Atacama y Coquimbo, donde aún se evalúan pérdidas en infraestructura productiva, invernaderos y sistemas de riego.
Frente a este escenario, Antonio Walker valoró la declaración de zona de catástrofe y solicitó reforzar los recursos destinados al Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap), además de priorizar la reposición de la conectividad rural para agilizar la entrega de ayuda a los agricultores afectados.






