El congelamiento de precios en supermercados comenzó a implementarse en Chile como respuesta al alza del costo de la vida, en un escenario marcado por el aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que en marzo alcanzó un 1%, y con proyecciones que anticipan un abril aún más alto.
Este contexto se suma a otros factores que han presionado el bolsillo de los hogares, como el histórico incremento en los combustibles y el avance de la Unidad de Fomento (UF), que durante este mes podría superar los $40.000, consolidando un escenario de encarecimiento generalizado.
Medidas para contener el gasto
Frente a este panorama, distintas cadenas de supermercados activaron iniciativas para contener el impacto en el consumo. Una de ellas es Walmart Chile, que anunció el congelamiento de precios en más de 2.000 productos de alta demanda por un periodo de tres meses en sus locales Líder y SuperBodega aCuenta.
La medida incluye alimentos básicos como arroz, harina, aceite, pan y legumbres, además de proteínas, lácteos, frutas, verduras y artículos de uso cotidiano como detergentes, papel higiénico y productos de cuidado personal.
Desde la compañía, su vicepresidente comercial, Alejandro König, señaló: “En los momentos difíciles, lo que define a una empresa no es lo que dice, sino lo que hace”.
Por su parte, SMU — controlador de Unimarc — optó por una estrategia de precios escalonados en más de 2.000 productos esenciales, mientras que Tottus implementó su programa “Precios protegidos”, con valores congelados en más de 70 artículos durante abril y mayo.
El congelamiento de precios en supermercados también considera productos de alta demanda estacional, como artículos de invierno, en un intento por amortiguar el impacto en el presupuesto familiar.






