Este lunes, tercer día de la ofensiva que sacude Medio Oriente, la confrontación entre Israel, Hezbolá e Irán continúa escalando tanto en intensidad militar como en alcance geográfico. Los bombardeos israelíes sobre territorio libanés dejaron decenas de muertos y más de un centenar de heridos, según reportes oficiales aún preliminares, mientras la guerra se extiende al Golfo Pérsico y tensiona directamente a Estados Unidos.
Beirut y el sur del Líbano bajo fuego
Durante la madrugada y a lo largo de la jornada, la aviación israelí atacó posiciones en los suburbios meridionales de Beirut —conocidos como Dahye—, además del sur del país y el valle oriental de la Bekaa.
Las autoridades sanitarias libanesas advirtieron que el número de víctimas podría aumentar en las próximas horas, debido a que continúan las labores de rescate y evaluación de daños.
Israel sostuvo que los ataques estuvieron dirigidos contra infraestructura militar de Hezbolá, incluyendo almacenes de armas, centros de mando e instalaciones de inteligencia.
El Ejército israelí afirmó haber “eliminado” a Hussein Makled, jefe del cuartel general de inteligencia del movimiento chií, en un “ataque preciso” en Beirut. Según Jerusalén, el dirigente era una pieza clave en la planificación de operaciones contra Israel y había asumido el cargo tras la muerte de su antecesor en una ofensiva previa.
Los bombardeos provocaron desplazamientos masivos de civiles, con carreteras colapsadas hacia el norte del país. En varias zonas de Beirut se reportaron cortes eléctricos y daños estructurales.
La respuesta de Hezbolá y el detonante iraní
La ofensiva israelí se produjo después de que Hezbolá lanzara proyectiles y drones contra instalaciones militares en el norte de Israel. El grupo argumentó que la acción fue una represalia por el asesinato del líder supremo iraní, Ali Khamenei, en un ataque conjunto atribuido a Estados Unidos e Israel.
La muerte del ayatolá —en el poder desde 1989— marcó un punto de quiebre en la región y desencadenó una cadena de represalias cruzadas que ahora involucran a varios países del Golfo.
Irán golpea infraestructura energética clave
En paralelo, Irán amplió el teatro de operaciones hacia la infraestructura energética regional. Drones iraníes atacaron instalaciones de la estatal Saudi Aramco en Ras Tanura, una de las refinerías más importantes del mundo. Aunque las defensas sauditas interceptaron varios aparatos, la planta fue cerrada temporalmente como medida preventiva.
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En el golfo de Omán, un bote bomba impactó un petrolero de bandera extranjera, mientras aumentan las amenazas contra la navegación en el estratégico estrecho de Ormuz, paso clave del comercio mundial de crudo.
Two days ago, the Iranian regime had 11 ships in the Gulf of Oman, today they have ZERO. The Iranian regime has harassed and attacked international shipping in the Gulf of Oman for decades. Those days are over. Freedom of maritime navigation has underpinned American and global… pic.twitter.com/nzdkMVMqZC
— U.S. Central Command (@CENTCOM) March 2, 2026
Asimismo, la empresa estatal QatarEnergy suspendió la producción de gas natural licuado tras ataques contra instalaciones en Ras Laffan y Mesaieed. El anuncio tuvo impacto inmediato en los mercados, con fuertes alzas en los contratos energéticos europeos.
El petróleo registró incrementos de dos dígitos en la jornada y los principales índices bursátiles reaccionaron con caídas, reflejando el temor a una disrupción prolongada del suministro energético.
Estados Unidos eleva tensión y advierte que la operación puede prolongarse
Estados Unidos confirmó la muerte de más soldados en el marco de los ataques iraníes en la región, tras recuperar los cuerpos de militares reportados como desaparecidos desde el inicio de la ofensiva.
El presidente Donald Trump sostuvo que la operación militar contra Irán podría extenderse más allá de las cinco semanas inicialmente proyectadas y no descartó el eventual envío de tropas terrestres.
Por su parte, los Guardianes de la Revolución iraníes advirtieron que Estados Unidos “ya no estará a salvo en ningún lugar del mundo”, en un mensaje difundido por medios estatales.
Denuncias por ataques a civiles
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, acusó a Israel y Estados Unidos de bombardear una escuela y un hospital en su país, denuncias que no han sido confirmadas por fuentes independientes. Teherán sostiene que los ataques dejaron numerosas víctimas civiles.
Mientras tanto, en Líbano, los equipos de emergencia continúan trabajando entre escombros, en un escenario que recuerda los peores episodios del conflicto de 2006.
Con balances aún en revisión y operaciones militares en curso, el conflicto entra en su tercer día con un riesgo creciente de regionalización total, impacto directo en los mercados energéticos y advertencias cruzadas entre potencias que anticipan una confrontación prolongada.




