La llegada de turistas argentinos a Chile registró una baja significativa durante el actual verano, rompiendo con una tendencia que en años anteriores había marcado récords de visitas, especialmente en destinos de la zona central.
Según datos oficiales del principal paso fronterizo entre ambos países, el Sistema Integrado Cristo Redentor (SICR), el flujo cayó en más de un 20 % respecto de la temporada pasada.
Entre el 26 de diciembre de 2024 y el 7 de enero de 2025 ingresaron a Chile más de 107.000 visitantes trasandinos. En el mismo periodo del verano actual, la cifra descendió a cerca de 84.000 personas.
La caída se repite al observar solo la primera semana de enero: de 57.000 turistas el año anterior se pasó a poco más de 46.000.
Menor poder adquisitivo y temor a la inseguridad
De acuerdo con un relevamiento publicado por el diario argentino La Nación, la merma responde a una combinación de factores. El principal sigue siendo el bolsillo: la menor capacidad de ahorro de las familias y un tipo de cambio menos favorable redujeron el atractivo del viaje. Hoy se obtienen menos pesos chilenos por dólar, lo que impacta directamente en el gasto turístico.
A esto se suma la percepción de inseguridad en Chile, elemento que ha generado dudas entre quienes evaluaban cruzar la cordillera. Robos en la vía pública y la sustracción de vehículos en sectores comerciales han sido ampliamente difundidos, influyendo en la decisión de viaje.
Pese a ello, quienes sí optaron por venir lo hicieron motivados por destinos como Viña del Mar, Reñaca, La Serena y también por las compras, donde algunos productos mantienen diferencias de precio de hasta un 300 % frente a Argentina.
En el complejo Los Libertadores, las esperas máximas llegaron a 4,5 horas, muy por debajo de las 12 horas registradas el verano pasado. Frente a este escenario, autoridades chilenas anunciaron refuerzos en la vigilancia de Carabineros y reiteraron el llamado al autocuidado de los visitantes.



