La Urgencia Hospital San José fue objeto de una fiscalización en terreno por parte de la Contraloría General de la República, la que dejó al descubierto extensos tiempos de espera, deficiencias en la atención de pacientes y problemas en la gestión operativa del recinto.
La inspección se realizó durante el turno nocturno del 12 de noviembre de 2025.
De acuerdo con el informe del organismo fiscalizador, 44 pacientes fueron atendidos tras esperar entre cinco y 17 horas luego de ser categorizados.
El sistema de urgencia clasifica a los usuarios según la gravedad de su estado de salud, desde riesgo vital (C1) hasta casos no urgentes (C5), aunque el reporte no detalla el nivel específico de cada uno de los pacientes afectados.
Además, se constató que otras 24 personas permanecieron entre cinco y 18 horas en la unidad de urgencia, pero finalmente se retiraron sin recibir atención médica. A ello se suman cinco pacientes que no fueron categorizados ni atendidos, según los registros de atención proporcionados por el propio hospital.
Un caso particularmente grave fue observado por los fiscalizadores cuando un paciente, categorizado a las 19:20 horas, fue atendido recién a las 03:35 del día siguiente.
Durante ese tiempo, permaneció recostado en el piso, junto a su silla de ruedas, en un sector del estacionamiento, sin recibir asistencia por parte del personal del recinto.
Pacientes sin atención y fallas operativas
La fiscalización también reveló que 38 personas se encontraban hospitalizadas en la urgencia a la espera de camas, algunas de ellas ubicadas en camillas cercanas a tableros eléctricos, situación que representa un riesgo tanto para los pacientes como para los funcionarios del establecimiento.
En paralelo, el informe detectó que cuatro funcionarias del servicio de urgencia mantienen licencias médicas prolongadas, de hasta 8,8 años, figurando permanentemente como no disponibles para la asignación de turnos, lo que reduce la capacidad operativa de la unidad.
También se advirtió la existencia de un pabellón no operativo y múltiples deficiencias de infraestructura y equipamiento, como baños en mal estado, problemas de climatización, monitores defectuosos y camillas deterioradas.
Frente a estos antecedentes, la Contraloría instruyó al Servicio de Salud Metropolitano Norte iniciar un procedimiento disciplinario y otorgó un plazo de 60 días hábiles para que el hospital adopte medidas que permitan mejorar la atención y el funcionamiento de su unidad de urgencia.




