EDITORIAL

¿Por qué las cuentas de ahorro pagan tan poco?

Experto entrega su visión sobre el tema.

Por  Matías Godoy, economista de www.fol.cl

 

A los 6 años de edad era un niño que no entendía nada sobre los bancos. Por aquella época sólo sabía que eran las instituciones donde las personas guardaban y solicitaban dinero. Pero de lo que sí entendía era de regalos. Entusiasmo fue lo que sentí cuando mi abuelo llegó a casa y me regaló mi primera libreta de ahorro. Con un saldo inicial de $10.000 pesos era levemente consciente de que este instrumento financiero pasaba a ser mi primer capital. “No podrás retirar este dinero hasta que seas mayor de edad” advirtió mi abuelo. “Te iremos depositando más de vez en cuando, para que cuando seas adulto aprendas la importancia de ahorrar” sentenció. Lamentablemente aquello sólo quedó en la idea.

Conservé orgullosamente mi libreta durante 13 años. Sin embargo llegaría el día en que los crecientes gastos de un joven cada vez más consumista pudieron más que la cultura del ahorro. Así un día fui al banco a retirar mi dinero, ya con la noción de que, después de 13 años acumulando intereses, me encontraría con un atractivo saldo final. Sin embargo la pregunta de la ejecutiva sería lapidaria frente a mis inocentes expectativas: “Su saldo es de $15.444 pesos. ¿Cuánto desea retirar?”

Algo incrédulo revisé la cartola que daba cuenta de la evolución de mi ahorro durante todo ese tiempo. Convencido (o más bien resignado) procedí a retirar mi dinero y cerré la cuenta. Las sensaciones eran dispares de vuelta a casa. Era dinero gratuito, algo así como un bono con el que no conté jamás. Pero por otro lado la pregunta era inevitable: “¿Por qué tan poco?” pensaba para mí. La respuesta llegaría en la Universidad un par de años después. Es el costo de una ganancia segura.

LA RENTABILIDAD DE LO SEGURO    

Imagine que usted apuesta al lanzamiento de una moneda. Existen 2 posibilidades ciertas: que la moneda caiga al piso con la cara o el sello arriba. Si usted elige la alternativa correcta ganará el doble de su apuesta. En contraste perderá. Sin embargo si usted apuesta a cara y a la vez a sello habrá elegido la alternativa correcta con total seguridad. No obstante no ganará nada, pues las utilidades de haber elegido una alternativa compensarán las pérdidas de haber apostado al mismo tiempo a la otra. Este razonamiento explica las ganancias de una apuesta, pero también pueden explicar las ganancias derivadas de invertir.

Las personas y las empresas ahorran dinero con el objetivo de incrementarlo. Dado esto aparecen instituciones financieras que buscan captar ese dinero. En el caso de los bancos estos ofrecen el pago de una tasa de interés a cambio de disponer de su dinero. El banco así logra acumular recursos que le permiten ofrecer préstamos a otras personas y empresas, las cuales se comprometen a devolverlo íntegramente con un interés. El banco ganará la diferencia resultante entre la tasa de interés cobrada a deudores y la ofrecida a ahorrantes. Un margen de utilidad por administrar dinero ajeno.

Note que la rentabilidad del ahorro dependerá de si el banco logra otorgar préstamos exitosos, es decir, prestar dinero a personas y empresas que luego efectivamente lo devuelvan todo, más los intereses. De otra forma el banco no tendría recursos para cumplir con la promesa hecha a los ahorrantes.

En la práctica en Chile la actividad bancaria se considera segura. En otros países no tanto. Dada esa seguridad es que los bancos ofrecen tasas de interés considerablemente bajas. Un promedio de 3% anual. Si usted ahorra en el banco $100 pesos probablemente tendrá $103 pesos al final del año. En lo que no muchos reparan es que los precios de los bienes y servicios de nuestra economía aumentan en la misma proporción. Dado esto la pregunta es: ¿Cuánta riqueza real logran generar las personas con las cuentas de ahorro?

EL RIESGO EN NUESTRO DÍA A DÍA

Millones de chilenos optan por ahorrar en cuentas de ahorro bancarias, presumiblemente por la preferencia de optar a un pago certero, en vez de asumir riesgos sobre ganancias mayores, pero inciertas. Sin embargo a diario las personas tomamos decisiones voluntarias que implican asumir riesgos. A veces lo hacemos de forma inconsciente.

Cuando usted elige viajar en automóvil o bus, de una ciudad a otra, quizás no considera que está eligiendo una alternativa de transporte más riesgosa que el avión, tren o barco. Seguramente su decisión pasa por el monto en dinero que está dispuesto a desembolsar por viajar, o la alta frecuencia de buses en contraste a otros medios de transporte. Independiente de sus razones, asume un riesgo. Así también renunciar para cambiarse de un trabajo a otro implica un riesgo. Usted no sabe si en el nuevo trabajo gozará de estabilidad laboral indefinida que quizás gozaba en su actual empleo, pero decide hacerlo motivado por mejores condiciones salariales y/o un mejor ambiente laboral. Cuando usted decide estudiar una carrera de educación superior probablemente renuncia a tomar un empleo de tiempo completo. A pesar de los ingresos que usted podría cosechar toma la decisión con la confianza de que al estudiar podrá aspirar a mejores salarios en el futuro. Riesgos, día a día, algunos bien evaluados. Otros elegidos casi por instinto.

 

 

 

NO CUALQUIER RIESGO

A pesar de que el riesgo está presente en nuestra vida cotidiana esto no debe incentivarnos a asumirlos tan sólo por una suculenta oferta. Los grados de riesgo se deben evaluar y discriminar. Seguramente pocos clientes de AC Inversions repararon en ello. La promesa de una rentabilidad fija mensual del 10% no motivó a muchos a evaluar si realmente la inversión era segura. ¿Cómo una inversión segura puede pagar tanto? La respuesta resultó ser que la inversión implicaba altos riesgos. El dinero de los clientes prácticamente se apostaba. De ahí la promesa de tan alta rentabilidad.

AC Inversions no estaba regulada por alguna institución del Estado. Otras empresas sí. Este simple, pero importante antecedente, ya nos permite discriminar entre riesgos. No basta con evaluar las promesas de rentabilidad, sino cuan probable será que dicha promesa se cumpla.

¿SE PUEDE ASPIRAR A MAYORES Y MEJORES AHORROS?

Dada la entendible desilusión que en muchos genera la rentabilidad de las cuentas de ahorro la pregunta que a más de alguno debe surgirle es: ¿Se puede ahorrar más y mejor? Sí, pero necesariamente se deben asumir riesgos. Lo fundamental es que usted tenga opciones, de modo tal de elegir cuanto riesgo está dispuesto a asumir. Por esta razón es que los casinos de juego ofrecen distintos tipos de juegos a sus clientes: bingos, máquinas tragamonedas, mesas de black jack, ruletas, salones de póker, entre otros.

En finanzas se da algo muy parecido. Millones de personas en Chile optan por cuentas de ahorro bancarias, cuando en la práctica constituyen sólo una opción entre tantas otras disponibles en el mercado. Los Fondos Mutuos constituyen una opción atractiva dado que se encuentran regulados por el Estado y además ofrecen alternativas para distintos grados de riesgos dispuestos a asumir por una persona. Podrá encontrar Fondos Mutuos de pago seguro, dado que invierten en cuentas de ahorro y depósitos a plazo, o bien en Fondos Mutuos de pago mayor e incierto, dado que invierten en acciones. En Fol.cl se encuentran disponibles más de 300 alternativas.

 

 

 

 

REFLEXIÓN

La lección que me daría la cuenta de ahorro de mi abuelo sería muy distinta a la originalmente contemplada. Aprendí que para obtener más es necesario asumir grados de riesgo. Esos riesgos que inconscientemente ya había tomado hasta ese minuto de la vida: estudiar, viajar a diario en microbús e, inclusive, mantener mi dinero en el banco y no retirarlo. ¿Qué hubiese pasado con mi dinero si el banco quebraba? Probablemente lo habría perdido. Sin embargo no cualquier riesgo.

En Chile el 58% de los trabajadores ostenta salarios inferiores a los $364 mil pesos. Probablemente esto explique que seamos un país muy cuidadoso de las riquezas que tanto nos cuesta generar. Sin embargo este cuidado, en suma a otras variables, ha repercutido que el resultado de décadas de ahorro nos desilusione. En la práctica con este instrumento logramos incrementar nuestro dinero tan sólo en la cuantía en que se incrementan los precios año a año. Aquello incide en que el aumento de nuestros ahorros solo compense el mayor costo de la vida. De ello se desprende que no estaríamos creando mucha riqueza real.