ENTREVISTAS

Tres socios y un proyecto familiar: la historia de automotora Gaut que cumple 10 años en Chicureo

Tres socios y un proyecto familiar

Foto: Chicureo Hoy

Lo que partió como una apuesta arriesgada en Chicureo, hoy es un proyecto que ha crecido junto al sector, destacando por su cercanía con los clientes y una visión que se adelantó a su tiempo.

Tres socios, una apuesta arriesgada y una visión clara: ofrecer un servicio integral en un sector que recién comenzaba a crecer. Así se construyó la historia de 10 años de Automotora Gaut, una empresa familiar que hoy proyecta su futuro con nuevas marcas y tecnologías.

Una historia que parte desde la experiencia

La historia de Automotora Gaut no nace de la casualidad. Cristian Gil, gerente general, lo resume con claridad: los autos siempre fueron parte de nuestras vidas.

“Somos una familia ligada a los fierros, al servicio y la venta automotriz”, cuenta. Esa experiencia previa fue clave para dar el primer paso en 2013, cuando iniciaron un servicio técnico en Providencia junto a Citroën.

Sin embargo, el verdadero nacimiento de Gaut como empresa llegaría un par de años después. En 2015, junto a su hermano Cristóbal Gil, hoy gerente comercial, decidieron ir más allá del servicio técnico y apostar por la venta de vehículos.

La apuesta por Chicureo: una “locura” que funcionó

La decisión de instalarse en Chicureo (Av. Chicureo 2900) no fue evidente. Por el contrario, fue una jugada arriesgada en un sector que aún estaba en pleno desarrollo.

“Nos decían que era una locura”, recuerda Cristian. En ese entonces, el lugar era prácticamente un terreno vacío, con poca infraestructura y sin un mercado automotriz consolidado.

Aun así, vieron una oportunidad: entrar donde otros no estaban. Con el apoyo de Citroën y una mirada estratégica, montaron un primer punto de venta muy básico, casi experimental.

“Era una especie de exhibición, con carpas, piedras y autos sobre tierra. Pero empezamos a vender”, relata.

Los primeros clientes y el punto de inflexión

Los inicios no fueron fáciles. Durante los primeros meses, el flujo de clientes era bajo y la incertidumbre alta.

Pero todo cambió rápidamente. Según explica Cristóbal Gil, al segundo o tercer mes comenzó a aparecer el interés, impulsado por dos factores clave: La llegada de nuevas familias a Chicureo, la necesidad de vehículos más eficientes en consumo por la distancia con Santiago.

Modelos como el Citroën C4 Cactus marcaron las primeras ventas y validaron la apuesta.

Clave del éxito: un servicio integral en la zona

Uno de los grandes diferenciales de Gaut fue entender tempranamente una necesidad crítica del sector: no bastaba con vender autos, había que ofrecer servicio técnico en el mismo lugar.

En 2017 inauguraron su local en Chicureo, incorporando taller propio.

“Acá la gente necesita todo: compra, servicio y postventa. No puedes hacerlos ir a Santiago”, explican.

Esa visión se transformó en uno de los pilares del negocio. La empresa apostó fuerte por la postventa, heredando la tradición familiar ligada a talleres mecánicos.

La llegada de Rodrigo Gil y el impulso del usado

El crecimiento también trajo nuevos desafíos. En ese contexto se suma Rodrigo Gil, jefe de ventas de usados, quien aportó experiencia clave en ese segmento.

Su incorporación permitió abrir una nueva línea de negocio: los autos usados, ampliando la oferta y fortaleciendo la estructura comercial.

“El usado es un mercado amplio, con muchas oportunidades”, explica Rodrigo. Su experiencia ayudó además a evitar errores típicos del rubro, acelerando el crecimiento de la empresa.

Tres socios y un proyecto familiar

De izquierda a derecha: Cristian, Cristóbal y Rodrigo Gil

Expansión de marcas y consolidación

Con el negocio ya en marcha, comenzaron a llegar nuevas oportunidades. Primero Peugeot, lo que significó un salto importante para la empresa.

“Fue un golpe fuerte, porque implicaba crecer sin tener todos los recursos, pero no podíamos dejar pasar la oportunidad”, recuerdan.

Con el tiempo, se sumaron más marcas y se consolidó su relación con el grupo Stellantis, incorporando Opel y ampliando su portafolio.

Crisis y resiliencia: estallido social y pandemia

Como muchas empresas, Gaut enfrentó momentos críticos. El estallido social de 2019 fue, según relatan, uno de los golpes más duros.

“Las ventas se fueron a cero y el flujo cayó completamente”, señalan.

A esto se sumó la pandemia, obligándolos a reinventarse, fortalecer canales digitales y apostar por ventas remotas.

Paradójicamente, ese proceso aceleró su transformación. Gaut ya venía trabajando con ventas online, lo que les permitió adaptarse rápidamente y llegar a clientes fuera de Santiago.

Un nuevo impulso: la llegada de Geely

En 2025, la automotora dio un nuevo paso estratégico al incorporar la marca Geely, marcando su entrada más decidida en nuevas tecnologías y electromovilidad.

La decisión no fue inmediata. Según Cristóbal, primero observaron el desempeño de la marca en el mercado antes de concretar el acuerdo.

“Nos dio un nuevo impulso, energía al equipo y una oferta que no teníamos”, explican.

Hoy, esta incorporación complementa su portafolio y los posiciona frente a las nuevas tendencias del mercado automotriz.

Un negocio que crece junto a Chicureo

Parte importante del éxito de Gaut está ligado al crecimiento del sector norte de Santiago.

Lo que comenzó con clientes locales de Chicureo, hoy se ha expandido a comunas como Colina, Lampa y Quilicura, incluyendo también clientes corporativos.

“El punto está en Chicureo, pero nuestro mercado es toda la zona norte”, aseguran.

El perfil del cliente también ha evolucionado: desde familias jóvenes hasta empresas, todos con una necesidad común: movilidad eficiente en un sector con alta dependencia del automóvil.

Mirada al futuro: crecimiento y cercanía

De cara a los próximos años, los socios coinciden en que el mercado seguirá creciendo, impulsado por factores estructurales como la falta de transporte público y la expansión urbana.

Pero más allá de cifras, destacan un elemento diferenciador: la cercanía con el cliente.

“Esta es una empresa manejada por sus dueños. Nuestros teléfonos están abiertos y damos la cara”, enfatiza Cristian.

Ese sello familiar, combinado con experiencia, adaptación y visión de negocio, ha sido clave para convertir a Gaut en un actor relevante del rubro automotriz en la zona norte.

Una historia que sigue avanzando

Desde un terreno vacío con autos sobre tierra, hasta un concesionario consolidado con múltiples marcas y servicios integrales, Automotora Gaut cumple 10 años y refleja el espíritu emprendedor que ha marcado el desarrollo de Chicureo.

Y como ellos mismos dicen, el camino no ha estado exento de dificultades. Pero la convicción sigue intacta:

“Siempre van a haber problemas, pero lo importante es estar ahí para el cliente y seguir mejorando”.

Una filosofía que, hasta ahora, les ha permitido avanzar con paso firme en un mercado cada vez más competitivo.

CHH