HOGAR

Los riesgos a la salud que provoca el humo de los incendios forestales

Permanecer dentro de un lugar con ventanas y puertas cerradas son algunas de las recomendaciones.

Foto: Agencia Uno

Por Yanahara Solís Ochoa, pediatra e infectóloga pediatra de Blue Clinic.

Existen dos situaciones que son relevantes en los incendios forestales. En primer lugar, los riesgos y patologías que se presentarán en la zona del incendio y, en segundo lugar, el impacto colateral que producen estos siniestros.

Las población de “alto riesgo” incluye a personas con problemas pulmonares o cardiovasculares preexistentes, embarazadas, ancianos, fumadores y niños. Estos últimos son más susceptibles a los efectos que causa el humo en la salud, debido a que sus pulmones todavía se están desarrollando y sus vías respiratorias son más angostas que las de los adultos, pasan más tiempo afuera, inhalan más aire por kilo de peso corporal y participan en actividades más vigorosas.

Durante un incendio forestal, lo más peligroso para los niños es el fuego y el humo, el estrés agudo que produce el siniestro, el combate del incendio y el comportamiento emocional de quienes los rodean. 

Signos de alarma que pueden hacer sospechar de intoxicación o complicaciones por humo

-El sueño exagerado y las ganas de dormir en horarios no habituales, o bien dificultad para despertar en condiciones habituales.

Crisis bronquiales obstructivas: falta de aire o dificultad para respirar, sensación de ahogo, tos, ronquido de pecho, dolor de pecho.

Vómitos: la intoxicación por monóxido de carbono, principal componente del humo, suele presentarse con vómitos, sobre todo si el paciente ha estado en zonas sin ventilación y cuando ha estado en lugares de altas concentraciones de humo. Es raro que se presente una intoxicación en zonas ventiladas.

Irritación y ardor de los ojos: la conjuntivitis puede resultar muy molestosa, no es una emergencia, pero si los ojos están rojos o con lagrimeo y no mejoran con lubricación (gotas de lágrimas artificiales), es necesario acudir a consulta.

Quemadura: cualquier signo de quemadura amerita ir a urgencia.

Función pulmonar reducida y empeoramiento de condiciones pulmonares o enfermedades cardiovasculares preexistentes, por ejemplo asma.

En Blue Clinic recomiendan no acudir a urgencias si no es necesario, ya que los niños pueden exponerse a riesgos al estar en contacto con otros.

Recomendaciones para prevenir que el humo nos haga daño

-Reduzca al mínimo la exposición personal al humo.

-Permanecer en el interior de la vivienda con las ventanas y puertas cerradas y mantener orificios tapados.

-Si tiene aire acondicionado hagalo funcionar en el modo de “re-circulación”. Cambie el filtro a intervalos apropiados para que funcione eficientemente.

-Si hay algún período en que la calidad del aire mejore, ventile la casa y limpie las partículas de polvo que se hayan acumulado adentro.

-Evite actividades internas que puedan aumentar la contaminación de ese aire, como cocinar con estufa a gas o a propano, fumar, aspirar (si usted no tiene una aspiradora con un filtro HEPA o un sistema central de aspiración) y el uso de las estufas o los hornos de madera ardientes.

-En climas secos utilizar humidificadores o respirar a través de una toalla mojada. Esto puede ser útil para mantener húmedas las mucosas, aunque no reduce la inhalación de contaminantes en el aire.

-Haga menos actividades, por ejemplo no haga ejercicio, para así reducir la cantidad de contaminantes que inhale en el aire.

-En el automóvil, mantenga cerradas las ventanas y las rejillas de ventilación, si requiere poner el aire acondicionado hágalo funcionar en modo “re-circular” para reducir la cantidad de aire que entre al vehículo.

Las personas de “alto riesgo” deben encontrar un refugio adecuado con “aire limpio,” ya sea su casa, la casa de un amigo o de un familiar, o en un albergue.

Uso de mascarillas

-Las mascarillas quirúrgicas, para el polvo y para la pintura, no son eficaces contra la inhalación de las partículas finas que se encuentran en el aire de los humos generados por los incendios forestales.

-Las mascarillas que filtran el 95% de las partículas, que miden 0.3 micrómetros de diámetro o más, pueden ser eficaces si están correctamente puestas en la cara del portador, son conocidas generalmente como “N95”.

-Ninguna mascarilla es eficaz a menos que se la ajuste correctamente.

-Si su niño está en un lugar donde la calidad del aire es mala y piensa que debería usar una mascarilla, es mejor llevarlo a un lugar bajo techo con aire más limpio.

Índice de la calidad de aire: debemos estar atentos al índice de la calidad del aire, para eso hay reportes diarios de los organismos gubernamentales.

Los niños predispuestos con más sensibilidad a la exposición del humo deberán mantenerse adentro hasta que la calidad del aire en su área haya vuelto a lo normal.

-El cierre de escuelas y negocios puede ser necesario debido al riesgo de exposición al humo (sin considerar el riesgo de incendios cercanos).

-Considerar la evacuación si la calidad de aire es muy baja o hay fuegos cercanos. Los recursos de la comunidad deben ponerse en acción para ayudar con una salida ordenada y segura de la zona de humo o de fuego.

-Las personas de alto riesgo deben estar alerta o ser supervisados de cerca por el riesgo a la exposición al humo y también por señales o síntomas adversos de salud anteriormente mencionados.

La ceniza depositada por los fuegos pueden irritar la piel, la nariz, la garganta y pueden causar tos, por lo tanto:

-No permita que los niños o los animales jueguen en la ceniza

-Para el manejo de la ceniza use guantes, camisa de manga larga y pantalones largos. Evite el contacto con la piel.

-Lave cualquier fruta o verdura antes de comérsela.

-Evite regar la ceniza en el aire, moje la ceniza antes de tratar de alzarla, no use sopladores de hoja o aspiradora de taller.

-Evite tirar la ceniza en una alcantarilla, la ceniza que haya recogido la puede poner en bolsas de plástico y ponerla en la basura.

Efecto psicológicos en los niños: durante la fase aguda, los padres y cuidadores también deben estar alerta de la salud emocional y del bienestar psicológico de los niños. Es importante tener en cuenta que los miembros más jóvenes de nuestra sociedad pueden saturarse fácilmente con imágenes gráficas y la constante conversación sobre el humo, las llamas y la destrucción. Por consecuencia, el estrés y la ansiedad se pueden manifestar de varias formas, dependiendo en la etapa de desarrollo de ada uno (aferrarse, miedo, poca colaboración, pesadillas, dolores, irritabilidad, indiferencia).

Los padres y los cuidadores pueden apoyar a los niños de muchas formas, manteniendo las rutinas, hablando con ellos, animándolos y respondiendo preguntas, así como también tranquilizándolos, abrazándolos y manteniendo una conducta pacífica. CH H

 

 

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