El 17 de febrero comienza oficialmente el Año Nuevo Lunar y, con él, el Año del Caballo 2026. En la Astrología China, los signos se determinan por el año de nacimiento —no por el mes, como en la tradición occidental— y cada período combina un animal con uno de los cinco elementos.
La dupla Caballo–Fuego anticipa un año intenso. Movimiento, ambición, exposición pública y transformaciones estructurales marcarán la pauta. No será un ciclo de contemplación, sino de acción.
Algunos signos se verán fortalecidos por esta energía expansiva; otros deberán adaptarse para evitar tensiones innecesarias.
Un año que acelera procesos
Para la Rata (1960, 1972, 1984, 1996, 2008), el Caballo representa oposición directa en el eje zodiacal. Eso puede traducirse en presión externa y escenarios competitivos. La clave estará en la estrategia y el cálculo antes de reaccionar.
El Buey (1961, 1973, 1985, 1997, 2009), más estructurado por naturaleza, enfrentará un ritmo que lo obliga a flexibilizar métodos. Resistirse al cambio podría generar desgaste; administrarlo, en cambio, abrirá oportunidades económicas.
Liderazgo y visibilidad
El Tigre (1962, 1974, 1986, 1998, 2010) entra en terreno favorable. Comparte dinamismo con el Caballo, lo que podría traducirse en avances profesionales y exposición pública. La advertencia: evitar la sobreconfianza.
Para el Dragón (1964, 1976, 1988, 2000, 2012), el fuego potencia magnetismo y ambición. Es un año propicio para consolidar liderazgo, aunque las disputas de poder podrían intensificarse.
El Gallo (1969, 1981, 1993, 2005, 2017) también experimentará mayor visibilidad. La exigencia será mostrar resultados sin caer en la autocrítica paralizante.
Ajustes emocionales y redefiniciones
El Conejo (1963, 1975, 1987, 1999, 2011) podría percibir el entorno como demasiado acelerado. El desafío será proteger su estabilidad emocional y establecer límites claros.
En el caso del Perro (1970, 1982, 1994, 2006, 2018), el año invita a revisar lealtades y compromisos. Se abre un proceso de depuración en vínculos personales y laborales.
La Serpiente (1965, 1977, 1989, 2001, 2013), que viene de su propio ciclo regente, pasa de la planificación a la ejecución. El movimiento será inevitable.
Renovación total para el Caballo
Quienes nacieron en años del Caballo (1966, 1978, 1990, 2002, 2014) vivirán su propio año zodiacal, etapa que en la tradición china suele asociarse a redefiniciones profundas. Puede haber cambios de rumbo, cierres de etapa o decisiones que marquen la próxima década.
La Cabra (1967, 1979, 1991, 2003, 2015) mantiene relación armónica con el Caballo, favoreciendo alianzas estratégicas y crecimiento creativo.
El Mono (1968, 1980, 1992, 2004, 2016) enfrentará múltiples oportunidades, pero el riesgo será dispersarse. El enfoque marcará la diferencia.
Finalmente, el Cerdo (1971, 1983, 1995, 2007, 2019) podría experimentar movimientos inesperados: cambios laborales, viajes o nuevas fuentes de ingreso.
La energía del fuego
En la cosmología china, el fuego simboliza expansión y transformación. Bien gestionado, impulsa avances significativos; mal canalizado, exacerba tensiones.
El Año del Caballo 2026 no promete quietud. Promete movimiento. Y, según la tradición, quienes sepan combinar audacia con conciencia tendrán mayores posibilidades de capitalizarlo.
