ENTREVISTAS

Ansiedad en niños durante la pandemia: Cómo enfrentar y lidiar con esta emoción

Uno de los síntomas de alerta es cuando los pequeños tienen dificultades para dormir o en el ámbito escolar.

Es un hecho que, desde que comenzó la crisis sanitaria en marzo del 2020, muchas personas han visto que sus niveles de estrés y ansiedad han aumentado. Esto debido al confinamiento y a la incertidumbre que ha generado esta situación.

Estas sensaciones se han visto agravadas en el caso de los más pequeños, ya que no cuentan con las herramientas suficientes para lidiar con ellas.

Por esto, la psicóloga infantil de la Universidad de Los Andes y fundadora de la Clínica de Ansiedad Chile, Catalina Fracchia, entrega consejos para que los padres puedan ayudar a sus hijos a sobrellevar estas emociones y que así puedan enfrentar de mejor manera el contexto que estamos viviendo hace más de un año.

Durante la pandemia se ha hablado mucho de ansiedad, ¿Cómo definirías tú el concepto?

La ansiedad es una emoción normal que está presente en todos nosotros, pero pasa a ser un problema cuando dejamos de hacer cosas que antes hacíamos, porque tenemos la sensación de que algo terrible o malo va a pasar. Es una emoción que tiene una serie de síntomas físicos y trae dificultades a nivel psicológico, como pensamientos catastróficos, entonces genera que no podamos hacer lo que queramos con normalidad.

¿Y cómo ha evolucionado esta emoción durante la crisis?

Yo creo que hay un aumento en la prevalencia de la ansiedad en niños que antes ya la tenían, porque se han visto expuestos a otros estresores. También, los niños que no padecían ansiedad se han visto perjudicados, por el hecho de no poner sociabilizar, de no poder hacer ejercicio, etcétera. Eso, en medio de un segundo año en Cuarentena, está pasándole la cuenta a los niños.

Ojo, la pandemia es un gatillante, pero tiene que haber una predisposición a ser ansioso. Lo que se ha visto es que familias ansiosas tienen hijos ansiosos, entonces ahí está la parte genética, que juega un rol, y también está el modelaje del papá, el cómo uno maneja la ansiedad hace que le enseñes a tu hijo cómo se tiene que ir desenvolviendo ante los estresores de la vida.

¿De qué manera se manifiesta?

Hay dos formas en que se manifiesta la ansiedad y en que los papás tienen que estar alerta. Una, es cuando el sueño empieza a ser un problema: a los niños les cuesta quedarse dormidos, se despiertan muy temprano o se pasan mucho a la cama de los papás; y, la otra, es cuando tienen un cambio de actitud y empiezan a tener dificultades escolares, porque no están aprendiendo, porque les está costando el Zoom -en este caso, que estamos en Cuarentena-, porque están más temerosos e irritables o, en el caso de que estén yendo a clases presenciales, cuando empiezan a ir mucho a la enfermería.

¿Qué tipo de niños son más propensos a padecer trastornos de ansiedad en la adultez?

Un niño que es ansioso, cuando tenemos un trastorno de ansiedad que no está bien tratado, tiene mucha prevalencia de ser un adolescente depresivo. Además, y lo que sabemos, es que cuando tenemos un niño ansioso seguramente va a ser un adulto ansioso y, a lo que apuntamos en la terapia, es a que los niños puedan manejarse con la ansiedad independiente de la edad, porque es el contenido de la ansiedad lo que va cambiando en la medida en que uno va creciendo, no la ansiedad en sí. Lo que uno pretende en terapia es que las personas puedan manejarse con los distintos contenidos de la ansiedad, sin tener que entrar en el contenido.

¿Cuándo es momento de decidir ir a terapia?

Cuando dejo de hacer cosas por sentirme ansioso, cuando empieza a haber sufrimiento, cuando empiezo a pasarlo mal porque me estoy preocupando constantemente de que el futuro es incierto. En el caso de la pandemia, pensar que «no voy a poder, no quiero ir al colegio porque me puedo exponer al virus» u otros pensamientos similares que dejan de ser normativos. Obvio que tenemos que estar alerta, pero estar alerta es muy distinto a sentir que no estoy pudiendo con el día a día.

Uno como papá, ¿Qué puede hacer ante esto?

En general, no es tan positivo ahondar en el discurso ansioso, porque lo que estaríamos haciendo es «darle leña al fuego» y que la ansiedad vaya creciendo en la medida en que más hablo de ella. Pero tampoco se trata de no hablar de ansiedad, se trata de contenerlo de una manera en que el niño pueda salir del circuito de ansiedad y que pueda elaborar la emoción. Por ejemplo, en lo concreto, los papás pueden empatizar con la emoción, explicarles qué es lo que les está pasando y ofrecerles ayuda.

Otra forma en que los padres podemos ayudar es hablándole a la ansiedad, decirle al niño un discurso similar a que «esta es tu ansiedad la que te dice que no eres capaz de hacer la clase, de dormirte solo. ¿Te parece que le hagamos frente a la ansiedad y le digamos que te deje de molestar? Estoy seguro de que puedes hacerlo». También, hay que poner a los hijos en perspectiva, porque se les suele olvidar todas las veces que fueron capaces de enfrentar las cosas y, cuando están ansiosos, se sienten muy vulnerables y desvalidos, entonces, una de las cosas que podemos hacer es recordarles que esta es otra de las muchas veces en la vida en donde sí han sido capaces de enfrentar los desafíos.

¿Qué actividades concretas pueden realizarse para disminuir los síntomas ansiosos?

Hay varias cosas que podemos hacer. La primera, es aceptar la ansiedad como una emoción normal, porque -por lo general- cuando aparece, la tendemos a rechazar, a decir «no pienses en esto», pero una de las formas es decir «entiendo que estés ansioso, esto es lo que pasa cuando tienes mucho susto, quedémonos un rato con esto, déjame ver cómo te puedo ayudar».

Otra de las cosas es empezar a hacer juegos que apunten a una mayor flexibilidad cognitiva. Uno de los juegos que yo tiendo a prescribir es que, durante la comida, podamos hablar de lo flexible que fue el día y que los niños empiecen a entender que las cosas inesperadas en la vida pasan y que puedo manejarme con lo inesperado y que no me voy a derrumbar si es que no resultaron las cosas como yo pensé. Demostrarles, entonces, que uno puede encontrar una solución y que cada uno puede traer algo con lo que fueron flexibles a la mesa. Es una muy buena estrategia, porque apunta a que las cosas son espontáneas y que podemos manejarlo.

¿Algún otro consejo?

Lo más importante es que sepamos que lo que nosotros vamos haciendo modela la forma en que nuestros hijos responden a los estresores. Cuando yo digo «no sé cómo hacerlo» y me empiezo a angustiar, estoy modelando a los niños cómo actuar.

Otro punto importante es hacer ejercicio, tratar de salir a caminar, de estar activo. Y también podemos recurrir a la respiración diafragmática, que es cuando inhalamos y exhalamos y vamos inflando la guata. Por ejemplo, inhalamos lentamente contando hasta 7 mientras inflamos la guata como globo y exhalamos contando hasta 11. Eso ayuda a bajar la intensidad de la emoción.

Durante la pandemia, se ha hablado mucho sobre la muerte. ¿Cómo abordar esta temática con los más pequeños?

El tema de la muerte es un tema muy común en el niño. Muchos niños pasan por este miedo a la muerte y a lo desconocido, y ahí la forma de abordarlo es similar: hablarle a la ansiedad -que generalmente aparece cuando se van a dormir- o a miedo a la muerte de los papás y vamos externalizando los pensamientos. Los papás que son más religiosos pueden apoyarse en su propia religión, pero la forma de la ansiedad, independiente del contenido -ya sea muerte, fobia o una separación- es exactamente igual. La ansiedad es una, pero se va a agarrar de distintos contenidos, entonces la forma en que yo la trato es igual. CHH