Un vuelco en la investigación se confirmó este miércoles tras la detención de dos sujetos vinculados a la desaparición de Dominique Camila Olortigue, joven de 20 años y vecina de Colina, cuyo paradero es desconocido desde marzo.
La indagatoria comenzó el 16 de ese mes como presunta desgracia, pero con el paso de los días fue sumando antecedentes que apuntaban a un escenario más complejo. Entre ellos, destacó la sospechosa actividad en el teléfono de la joven, desde donde terceros habrían respondido mensajes simulando ser ella.
Evidencia que permitió las detenciones
De acuerdo con la Policía de Investigaciones, el trabajo desarrollado incluyó análisis de tráfico telefónico, entradas y registros en domicilios, además de la recopilación de datos relevantes, lo que permitió a la Fiscalía Centro Norte solicitar las órdenes de detención.
Desde la institución detallaron que “se realizaron diversas diligencias investigativas que permitieron que la Fiscalía consiguiera órdenes de detención para dos sujetos imputados en el hecho”, las que fueron concretadas por brigadas especializadas.
Ambos detenidos serán formalizados por presunto homicidio, en base a antecedentes que, según la PDI, constituyen “pruebas contundentes” dentro de la investigación.
El engaño que habría llevado a la víctima
De acuerdo con antecedentes recogidos por el programa La Tarde es Nuestra, uno de los elementos clave de la investigación indica que la joven habría sido citada a un supuesto evento privado vinculado a la venta de cartas coleccionables.
El encuentro, presentado como exclusivo, habría sido utilizado para convencerla de asistir sola. Esta circunstancia es considerada relevante por los investigadores, ya que refuerza la hipótesis de una acción planificada.
Tras su desaparición, uno de los imputados habría cambiado radicalmente su apariencia, lo que se interpreta como un intento de evitar su identificación.

Mensajes inconsistentes y un viaje que nunca ocurrió
Las primeras alertas surgieron cuando la madre de la joven comenzó a recibir mensajes que no coincidían con la forma habitual de comunicarse de su hija.
Ante las dudas, cercanos realizaron preguntas personales que no fueron correctamente respondidas, confirmando que el teléfono estaba en manos de terceros. En paralelo, se intentó instalar la versión de un viaje a Perú, lo que posteriormente fue descartado.
El rastreo de señal permitió establecer que el dispositivo se mantuvo siempre en Santiago, específicamente en sectores asociados a los sospechosos.
Reacción desde la comuna
El concejal de Colina, Carlos Andrews, abordó el caso públicamente y llamó a la reflexión: “La maldad está en todas partes (…) muchas veces los jóvenes, por su edad o ingenuidad, pueden verse expuestos a este tipo de situaciones”.
También manifestó sus condolencias a la familia y recalcó la necesidad de que existan sanciones ejemplares en caso de comprobarse la responsabilidad de los detenidos.
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El caso ha generado fuerte impacto, no solo por su gravedad, sino también por el contexto en que ocurrió, vinculado a un mercado que ha crecido en popularidad en el último tiempo.




