A primera vista, Mateo Mercado podría parecer un niño de 11 años como cualquier otro. Está en sexto básico, va al colegio, comparte con sus amigos y, cuando tiene tiempo libre, también disfruta de andar en scooter.
Pero hay una diferencia. Cuando llega el momento de subirse a una bicicleta, Mateo cambia completamente de escenario.
En lugar de recorrer las calles o un parque, busca cerros, saltos, rocas, raíces y pendientes. Su especialidad es el downhill, una disciplina del mountain bike que consiste en descender una pista lo más rápido posible y contra el reloj.
Y aunque todavía tiene edad para preocuparse principalmente de sus tareas, amigos y juegos, Mateo ya acumula títulos nacionales y panamericanos y acaba de protagonizar una destacada actuación internacional en Whistler, Canadá.
Allá consiguió cuatro podios en distintas competencias, incluyendo dos primeros lugares, un segundo puesto y un tercer lugar.
Pero detrás de esos resultados hay una historia que comenzó mucho antes.

Del gusto por los saltos al downhill
Desde pequeño, Mateo mostró interés por las bicicletas. Antes incluso de descubrir el descenso, practicó skate y comenzó a buscar lugares donde pudiera saltar.
Su papá, Diego Mercado, recuerda que ese gusto apareció desde muy temprano.
“Siempre, desde muy chico, le gustó saltar en la bicicleta”, cuenta.
Con el tiempo, Mateo empezó a buscar terrenos más difíciles. Primero fueron pistas sencillas y después recorridos con mayores desafíos, hasta que un amigo de su mamá los llevó a conocer el mundo del downhill.
Ahí encontró su lugar. “Me quedé”, recuerda Mateo.
Actualmente, el deporte sigue siendo principalmente una forma de diversión. No tiene un coach permanente ni una rutina estricta de entrenamiento. La mayor parte del tiempo sale a andar con sus amigos y aprovecha los viernes, sábados y domingos para practicar.
En Chicureo frecuenta lugares como el parque Guay Guay y el sector de Piedra Roja, además de trasladarse a otras pistas cuando busca nuevos desafíos.
“Para nosotros es más diversión, es pasarlo bien, es un niño. Tampoco queremos ponerle tanta presión encima”, explica su papá a Chicureo Hoy.

Una caída que no lo alejó de las bicicletas
El camino tampoco ha estado libre de dificultades.
En 2023, Mateo sufrió una fuerte caída mientras practicaba un salto junto a su papá. El accidente le provocó un TEC cerrado y tuvo que alejarse temporalmente de la bicicleta.
Después de recuperarse, comenzó a andar nuevamente de forma progresiva. Primero utilizó una bicicleta más sencilla y luego volvió a enfrentarse a pistas más exigentes.
Tres años después, el escenario era completamente distinto.
Mateo ya se había convertido en campeón nacional y panamericano de descenso en su categoría y tenía la posibilidad de competir en uno de los escenarios más reconocidos del mountain bike mundial.

Cuatro carreras y cuatro podios en Whistler
En julio, Mateo viajó junto a su papá hasta Whistler, Canadá, para participar en Crankworx Whistler 2026.
La familia llegó con una expectativa clara: enfrentarse a riders de distintos países y, si era posible, conseguir un Top 5 o un podio.
Mateo terminó superando ampliamente ese objetivo. En las cuatro carreras que disputó, subió al podio en todas.
Primero ganó el Kidsworx B-Line DH, con un tiempo cercano a los 3 minutos y 41 segundos.
Al día siguiente consiguió el tercer lugar en Kidsworx Enduro, una carrera que enfrentó bajo lluvia y barro. Incluso terminó frustrado porque la visibilidad se complicó durante parte del recorrido. Sin embargo, después descubrió que había quedado tercero entre 47 competidores de su categoría.
Luego llegó el gran momento de la semana.

Un triunfo que marca un hito para Chile
Mateo recibió una invitación para disputar el Air DH Invitational en A-Line, una de las pistas más reconocidas de Whistler Bike Park.
La participación no era abierta. La familia presentó sus antecedentes deportivos, resultados y videos de manejo, y la organización seleccionó a los riders que competirían.
Mateo respondió con una actuación contundente.
Completó el recorrido en aproximadamente 4 minutos y 40 segundos y ganó la categoría U13 por cerca de siete segundos.
De acuerdo con los registros públicos revisados por su familia, se convirtió en el primer rider chileno en ganar el Air DH de Crankworx Whistler.
La semana terminó con otro podio. En el Kidsworx Air DH, Mateo obtuvo el segundo lugar entre 39 competidores.
Así cerró su participación en Canadá con dos primeros lugares, un segundo y un tercer puesto.

Un recuerdo que va más allá de las medallas
Entre tantos resultados, Mateo también guarda un recuerdo especial de Whistler.
Durante una de las jornadas tuvo la oportunidad de seguir por un tramo de una pista a Assa Vermette, corredor al que admira.
Su papá le preguntó si podía acompañarlo y el rider aceptó. Después de completar el descenso, Vermette felicitó a Mateo por su desempeño.
Para un niño de 11 años que recién comienza a construir su camino en el deporte, ese momento terminó siendo tan especial como cualquiera de sus podios.
Hoy, mientras los resultados empiezan a llamar la atención fuera de Chile, Mateo mantiene una idea sencilla sobre lo que viene.
Seguir andando, seguir aprendiendo y, sobre todo, seguir disfrutando.
Porque antes de pensar en títulos, viajes o grandes escenarios, para él todavía se trata de lo mismo que cuando comenzó: subirse a una bicicleta y buscar el próximo salto.




