La preocupación que surgió la semana pasada por el cierre del Retén de Rungue abrió una mesa de trabajo entre la Municipalidad de Tiltil, la Delegación Presidencial Provincial de Chacabuco y Carabineros.
El objetivo fue garantizar la continuidad del resguardo policial y avanzar en una solución definitiva para la localidad, luego de que el alcalde César Mena manifestara su inquietud por el eventual impacto que tendría la medida en la seguridad del sector.
En conversación con Chicureo Hoy, el delegado presidencial provincial de Chacabuco, Cristóbal Saavedra, explicó que la decisión de cerrar el inmueble corresponde exclusivamente a Carabineros debido al avanzado deterioro estructural provocado por una plaga de termitas. Sin embargo, recalcó que la institución mantendrá presencia permanente en la zona mientras se concreta un nuevo proyecto.
«La determinación la toma Carabineros. Nosotros podemos intermediar o pedir que se reevalúe, pero la atribución es plenamente de la institución. Lo que sí logramos fue que dispusieran dos patrullas permanentes para Rungue, día y noche, algo que antes no existía», señaló.
Mayor presencia policial y proyecto para un nuevo retén
Saavedra explicó que los vehículos policiales estarán destinados exclusivamente al territorio que cubría el antiguo retén, con el objetivo de mantener la capacidad de respuesta frente a emergencias.
«Hoy Rungue tiene dos patrullas permanentes, destinadas exclusivamente al territorio que cubría el retén. Incluso podría decir que hoy existe un mayor resguardo policial que el que había cuando el retén seguía funcionando», afirmó.
El delegado agregó que la mesa de trabajo reunió a autoridades de Carabineros, el alcalde César Mena, dirigentes vecinales y equipos técnicos. En esa instancia acordaron buscar un terreno en Rungue para levantar un nuevo retén de Carabineros y gestionar el financiamiento necesario para concretarlo.
Terreno y financiamiento
Según explicó, el terreno donde actualmente funciona el retén presenta una disputa derivada de un comodato firmado en 1958, además de estar afectado por termitas, por lo que la prioridad será encontrar un nuevo espacio de al menos 2.500 metros cuadrados. Añadió que un retén modular similar al construido en La Pintana bordea los $1.600 millones.
«El compromiso es buscar un terreno en Rungue, conseguir el financiamiento y construir un nuevo retén. Ese proyecto se va a concretar y la mesa de trabajo seguirá funcionando hasta lograrlo», concluyó.




