EDITORIAL

Ojos de video tape: el registro eterno del salto de Charly

Antes del estreno del documental te cuento los detalles desde el otro lado de la cámara

Foto: Chicureo Hoy

El viernes 3 de marzo del 2000, como parte del equipo periodístico del Noticiero de Canal 7 Mendoza, teníamos que conseguir algo de Charly García. Esa visita venía con mucho ruido, Charly ya se había mandado varias, con una polémica detención de la Policía por problemas en un bar. Mendoza siempre despertaba algo en Charly y había que estar atentos.

Antes de la pileta, Charly, había salido durante esa mañana a comprar aerosoles, ya que a él le gustaba mucho pintar y pintarse. Llevábamos dos días buscando algo de él con el móvil de prensa, pero no teníamos nada.

Ese día (el día del salto), en el Hotel Aconcagua, donde alojaba Charly, también se encontraba el ministro de Trabajo del presidente Fernando De La Rúa (quién llegaría al día siguiente a la misma habitación de Charly), de visita por la fiesta de la Vendimia, entregando una conferencia de prensa donde estábamos todos los medios provinciales y nacionales convocados. Una vez que terminamos, toda la prensa quedó en el lobby del hotel. Sin embargo, mi compañero de equipo, el periodista Marcos Álvarez tuvo la ocurrencia de salir a grabar los fans de Charly que estaban en el portón del hotel, aprovechando además de enviar el material de la conferencia para el noticiero.

Luego de grabar a los fans, camino hasta el móvil por otra cinta, vuelvo a la entrada del hotel a encontrarme con el radio taxi, que se llevaría el material al canal. Es en ese momento en el que cambio de cinta y vuelvo a cargar la cámara para tenerla con una nueva, cuando escucho los gritos de los fans. Levanto la mirada, veo que Charly se asoma por el techo del hotel y en coordinación intuitiva, cierro la tapa de la Betacam (cámara que pesaba más de 11 kilos) y disparo la grabación en el suelo con el fin de que los más de 2 segundos que tarda en enhebrar la cinta pasaran mientras la levantaba a mi hombro. Hago zoom, enfoco y Charly se tira. Esa imagen dura no más de dos segundos.

Lo vi a través de la cámara, pensé que había grabado el suicidio de Charly. En la puerta del hotel todos se agarraban la cabeza, porque habíamos visto que había caído atrás de algo, pero no sabíamos desde afuera que había sido a la pileta. Marcos Álvarez comenzó a relatar toda la grabación y encaró a Charly con preguntas que nadie entendía, porque nadie sabía que se había tirado desde el noveno piso. Ver volar a un tipo, de un edificio de más de 25 metros, no era (ni es hoy tampoco) algo normal.

Todos los periodistas se acercaron a la pileta. Muy poca gente sabía que Charly se había tirado. Muchos pensaban que solo se estaba bañando. La parte más profunda era de poco más de 2 metros. Al borde había un mozo del Hotel, y Charly le pidió una Coca, como si no pasara nada especial. “¿Dónde dejaste la capa de Superman?” le preguntó Marcos. Charly le contestó a lo Charly: “En tu cuarto”. Casi como si fuera una letra de sus canciones. En ese momento periodistas y camarógrafos nos miraban con cara rara y nos decían “¿ustedes están locos? ¿por que preguntan eso?”. Se va nadando hacia el otro lado. En eso, les seguían preguntando cosas, pero pocos todavía lograban entender que estaba pasando, porque nadie había visto hasta ese momento el salto.
Para mi, su salto define lo que era Charly en esa época: una bestia, un genio, un loco pero que demostró que lo podía hacer todo.
El ya se había tirado a piscinas desde molinos cuando era chico, sabía lo que hacía. Para mi se tiró como hubiese sido un desafío de libertad. Yo creo que la persecución policial a la que el se refiere en la serie  documental Bios de National Geographic, que se estrena mañana domingo, es una interpretación de lo que el quería demostrar: Que él, no es igual a todo el mundo, no lo era tampoco ante la ley, como se lo dijo el policía por el incidente en el bar.

Tenía traje de baño, estaba sin polera y descalzo. Se tomó el tiempo de medir la curva de caída tirando desde arriba objetos de madera balsa. No creo que un policía hubiese estado al lado de él, ya que lo agarra y evita que salte.

La historia de ese día, en Mendoza, en marzo del 2000, de Charly García volando desde el techo de un hotel, permanece indeleble en ese video de menos de 2 segundos. Si ese registro no hubiera existido, el salto sólo sería parte de un mito grabado en la memoria de algunos testigos. El hecho habría ocurrido, obviamente, pero es esa imagen, la única imagen de esa locura, la que la revive la historia permanentemente.

Daniel Raquela / autor de la única imagen del salto de Charly

Revisa el video grabado por Daniel Raquela con los relatos de Marcos Alvarez.