ENTREVISTAS

Crisis de pánico en pandemia: Cómo reconocerlas, enfrentarlas y manejarlas

Taquicardia, mareos y la sensación de desrealización o despersonalización, son solo algunos de los síntomas de estos perturbadores episodios.

Sin duda, la crisis sanitaria ha contribuido a elevar los niveles de estrés en la población, lo que podría desencadenar en que algunas personas padezcan crisis de pánico, las que pueden entenderse como episodios intensos de miedo repentino, que -generalmente- se basan en un peligro aparente, es decir, que no es real.

Según expertos, cerca del 20% de la población mundial experimentará alguna vez uno de estos ataques, los que, si no son abordados de la manera correcta, pueden limitar la vida notablemente, afectando en diversas áreas, como la laboral, social y personal.

En esta oportunidad, Paula Uribe -psicóloga clínica de adolescentes y adultos de la Pontificia Universidad Católica (PUC) y co-fundadora de la Clínica de Ansiedad Chile– conversa con Chicureo Hoy y nos entrega información sobre cómo reconocer estos episodios y, posteriormente, aprender a enfrentarlos y manejarlos.

  • ¿Cómo describirías una crisis de pánico?

Una crisis de pánico es la sensación de activación emocional muy fuerte, específicamente ansiosa, que viene con sintomatología asociada a lo que todos reconocemos como miedo: latidos en el corazón, sudor en las manos, mareo, taquicardia, dificultad para respirar, sensación de hormigueo o que se te duermen las extremidades y la despersonalización o desrealización, es decir, una sensación de que la realidad está un poco rara, una percepción de estar fuera de ti mismo, mirándote, o que la realidad la ves como una película muy molesta. También, hay personas que tienen sensaciones distintas, como dolor de cabeza, cosquilleos, incluso te puedes desmayar o te puede doler la guata.

Es importante destacar que las crisis de pánico duran máximo 20 minutos, período en donde se experimenta el peak del episodio, en donde la persona siente las emociones de manera más intensa y, después de ese tiempo, la sintomatología empieza a disminuir.

  • ¿Cuál es la diferencia entre una crisis de angustia y una de pánico?

La principal distinción es que las de pánico son específicas y tienen un período de duración, mientras que las de angustia se pueden prolongar durante el día, en donde estás teniendo emociones desagradables intensas por una duración indefinida, pero no crees que te vas a morir o volver loco.

  • ¿Hay personas que sean más propensas a padecer estos ataques?

Sí, estos episodios tienen un fuerte componente genético y, por lo general, tienen su inicio en la adolescencia y juventud. Es importante destacar que es distinto tener un trastorno de crisis de pánico a tener una crisis una vez en la vida y nunca más, porque hay personas que pueden padecer estos episodios dos veces al día o tres veces a la semana y eso empieza a limitar la vida y se conoce como trastorno de crisis de pánico.

  • ¿Qué elementos pueden propiciar estos episodios?

En primer lugar, el consumo de marihuana puede ser un desencadenante importante de estas crisis. En realidad, el consumo de drogas en general, el tener resaca al día siguiente o el no estar llevando hábitos saludables, como no estar haciendo deporte, no comer o dormir bien, no tener vínculos afectivos importantes, entre otros aspectos.

  • ¿Cómo prevenir estas crisis?

Hay tres formas principales para prevenirlas. Primero, tener una herramienta para enfrentar la crisis en sí misma, porque, cuando le pierdes el miedo, es más fácil controlarla. Esta herramienta puede ser alguna técnica de respiración en donde inhales en cierta cantidad de tiempo, por ejemplo, en 3 segundos, y luego exhales en 6. Es importante que el período de exhalación sea más largo que el de inhalación. También, sirve tomar consciencia de los estímulos. Para esto, puedes tomar un hielo y centrarte en su textura y en lo que provoca en tu cuerpo.

En segundo lugar, es muy importante ordenar tu vida, notar qué cosas están aumentando la crisis o esa sensación “rara” -como el consumo de drogas- y el tener vínculos significativos, en donde no necesariamente hables de tus problemas, pero que sí signifiquen momentos de distracción en donde te sientas cómodo, ya sea hablando, riéndote o llorando.

Y, en último lugar, es importante acudir a un profesional, específicamente a un psiquiatra, ya que es quien te medica. Es relevante considerar que esta no es una medicación para toda la vida y que hay dos tipos de medicación que se usan frecuentemente para estos trastornos: están los antidepresivos, que regulan la hipersensibilidad de la respuesta ansiosa y se usan de forma acumulativa, es decir, no es que te tomes la pastilla y cambies inmediatamente; y están los calmantes, que se utilizan como S.O.S. y no necesariamente todos los días, sino que cuando sientas que va a venir la crisis y quieres controlarla.

  • ¿De qué forma la pandemia ha afectado a las personas que padecen estos episodios?

Lo primero, y como ya dije antes, es en la imposibilidad de hacer deporte, especialmente el anaeróbico, que es uno de los mayores reguladores de gran parte de los trastornos ansiosos. Lo otro que a mí me preocupa, es que algunas personas que padecen agarofobia, es decir, miedo a los espacios en donde puede haber multitud, se acostumbren al encierro y a evitar los momentos que causan miedo, por lo que, cuando se termine la cuarentena, podría desencadenarse aún más pánico al momento de, por ejemplo, subir al Metro.

Por esto, es importante tener cuidado con lo que uno se exige a sí mismo, tener metas realistas, y buscar ayuda profesional.

  • ¿Cuáles son las mejores terapias para tratar estas crisis?

Existen distintos tipos de terapias, pero lo más importante es que la persona sienta confianza en el método y que se sienta cómoda con el terapeuta en particular, y esa sensación se da en los primeros cinco minutos de consulta. En todo caso, si encuentras un terapeuta y, después de las tres primeras sesiones, no te sientes a gusto o no confías en su modo, cámbialo inmediatamente.

La mejor terapia es la modelo cognitivo conductual, pero es importante tener en consideración que estas crisis se manejan, no se quitan, y al manejarse puede que no vuelvan nunca más, pero también puede ocurrir que vuelvan, es decir, nadie te puede asegurar que te “curaste” de la crisis de pánico. Lo que sí pasa es que le dejas de tener miedo, porque el problema de estas crisis es que le tienes miedo, y el dejar de temerles es una forma de “superarlas”. CHH

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