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Huevitos de Pascua: ¿cómo controlar una ingesta adecuada?

Un consumo excesivo además puede derivar en problemas gastrointestinales.

Este domingo los niños y niñas esperarán con ansias la visita del Conejo de los Huevos de Pascua, quien reparte y esconde estas golosinas de chocolate, pero la verdad es que muchos son los padres que se enfrentan a la difícil misión de limitar un consumo excesivo de chocolate en sus hijos. Y sobre todo es difícil controlar la ingesta de los más pequeños que no suelen medir las consecuencias de comer en un par de días una gran cantidad de chocolate, por lo que son los mayores quienes deben poner un freno y dosificar las dosis.

¿Cuáles son los efectos concretos que pueden derivar de un consumo excesivo de chocolate?

La nutricionista Bárbara Flores, Nutricionista de Edenred, empresa líder mundial en el rubro de servicios y beneficios laborales entrega recomendaciones para su consumo.

Flores indica que “la dosificación es compleja, pues depende de factores como la edad y el tamaño de los huevitos de chocolate. Sin embargo, en términos generales, se puede considerar un consumo de entre 2 a 3 huevitos máximo por día”.

Además, la nutricionista explica que dicho consumo debe ser evitado durante el horario de la tarde o la noche, debido a la cantidad de azúcar y al papel que esta juega en el aumento de la hiperactividad, la que a su vez podría alterar el horario de sueño.

La profesional indica que lo recomendable en consumo es un máximo de 2 a 3 huevitos al día. Y señala que es fundamental, además, que los adultos eduquen permanentemente a los menores en hábitos alimentarios saludables, ofreciendo variedades de frutas, verduras, legumbres y preparaciones frescas.

Hay que recordar que los huevitos de chocolate disponibles en el comercio habitual, aproximadamente, aportan 200 kilocalorías (kcal), lo que equivale y éstas corresponden a las denominadas calorías vacías, porque su contenido es principalmente de azúcares y grasas, sin aportar ningún otro nutriente como proteínas, vitaminas o minerales. Es decir, estas golosinas solo obedecen al gusto, contribuyendo al aumento rápido de peso.

Ante esto Bárbara Flores agrega que “un consumo excesivo además puede derivar en problemas gastrointestinales, por lo que es fundamental que los adultos estén atentos para intervenir y, además, aprovechar de promover hábitos saludables”.

Finalmente, lo principal es que “tanto en este como en cualquier otro periodo del año, los adultos sean capaces de educar en hábitos alimenticios saludables, ofreciendo variedades de frutas, verduras, legumbres y preparaciones frescas y caseras en lugar de alimentos ultra procesados” concluye Flores. CHH

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