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Agua desalinizada para comunidades de Colina y Tiltil: el proyecto de Anglo American que genera apoyo y cuestionamientos

Foto: cedida a Chicureo hoy

La iniciativa contempla 25 litros por segundo para seis servicios sanitarios rurales, en medio de la escasez hídrica que afecta a ambas comunas.

El proyecto de incorporación de agua desalinizada al sistema de Los Bronces fue presentado la semana pasada como una nueva alternativa para enfrentar el déficit hídrico de sectores rurales de Colina y Tiltil. La actividad contó con la presencia del biministro de Economía, Fomento y Turismo y Minería, Daniel Mas, el delegado presidencial de la RM, Germán Codina, la presidenta ejecutiva de Anglo American, Tzveta Tchorbadjieva,  la alcaldesa de Colina, Isabel Valenzuela, y el alcalde de Tiltil, César Mena, además de representantes de Anglo American y de los servicios sanitarios rurales beneficiados.

La iniciativa contempla la incorporación de 500 litros por segundo de agua desalinizada al sistema de abastecimiento de Los Bronces. De ese volumen, 25 litros por segundo serán destinados a seis servicios sanitarios rurales cercanos a la operación minera: cuatro de Tiltil —Huertos Familiares, Santa Matilde, Punta de Peuco y Huechún— y dos de Colina —El Colorado y Quilapilún—.

Según explicó a Chicureo Hoy, Carolina Galaz, Superintendente de Desempeño Social y Comunidades de Los Bronces de Anglo American, el proyecto también requirió coordinar a las comunidades con organismos públicos para avanzar en la infraestructura necesaria. “Las comunidades por sí mismas y el sector privado, los dos por sí solos no resuelven el problema, sino que también cómo se incorporaban los actores públicos”, señaló.

La compañía sostiene que esta iniciativa forma parte de su estrategia hídrica y de su compromiso de dejar de utilizar agua fresca en sus procesos mineros hacia 2030. En paralelo, precisó que no es propietaria de la planta desalinizadora: Anglo American compra el agua a Aguas Pacífico, empresa titular de la planta ubicada en Puchuncaví y del sistema de conducción que llega hasta el sector de Las Tórtolas.

Los 25 litros por segundo para las comunidades

Uno de los principales puntos del proyecto es el aporte destinado a los servicios sanitarios rurales. Anglo American señala que la definición de los seis sistemas se realizó a partir de criterios de factibilidad y de las necesidades actuales y futuras de las comunidades.

Inicialmente, la compañía había hablado de un beneficio para unas 20 mil personas. Sin embargo, tras analizar los arranques existentes, las listas de espera, la demanda actual y las proyecciones de crecimiento basadas en los datos censales, Anglo American sitúa actualmente la población beneficiada en unas 10 mil personas.

La diferencia, según explicó la empresa, responde a una actualización de las estimaciones y no a una reducción del volumen comprometido.

Pero los 25 litros por segundo no corresponden a 25 litros para cada comunidad.

Los seis servicios acordaron una distribución del caudal de acuerdo con sus propias necesidades. En el caso de Quilapilún, la solicitud alcanzó 5,5 litros por segundo. La misma cantidad fue asignada a Huertos Familiares, mientras que Santa Matilde y El Colorado recibirán 5,25 litros por segundo cada uno. Punta de Peuco tendrá 2 litros por segundo y Huechún 1,5 litros por segundo.

Para los dirigentes, la diferencia respecto de sus actuales fuentes de abastecimiento es significativa.

Quilapilún: siete pozos, cinco secos y una larga lista de espera

La situación de Quilapilún permite dimensionar por qué los dirigentes de los servicios sanitarios rurales consideran relevante el nuevo suministro.

Ana Luisa Morgado, presidenta del SSR Quilapilún, explicó a Chicureo Hoy que actualmente el sistema abastece a 256 socios, correspondientes a las viviendas de Quilapilún Alto y Quilapilún Bajo.

El sistema cuenta con siete pozos, pero cinco se encuentran secos y solo dos permiten actualmente sostener el abastecimiento.

La historia del sector está marcada por períodos en que la disminución de los pozos obligó a recurrir a camiones aljibe. Según Morgado, Quilapilún ha tenido que comprar agua a otros servicios para mantener el suministro de sus vecinos durante los períodos de mayor escasez.

La situación tampoco se limita a los actuales socios.

El SSR mantiene una lista de espera que fue cerrada en 2021 y que, según la dirigenta, alcanza aproximadamente 500 personas.

“Nosotros sabemos cuánta gente vive que tenemos inscrita en una lista de espera que nosotros la cerramos en el 2021 porque no quisimos inscribir a nadie más”, relató Morgado durante la entrevista.

Para la dirigenta, el aporte de agua desalinizada representa una diferencia fundamental frente a un escenario en que los pozos continúan disminuyendo.

Según explicó, uno de sus pozos llegó a entregar nueve litros por segundo en 2016 y actualmente entrega alrededor de tres.

“Entonces esta agua nos va a solucionar la falta de agua en la comunidad”, sostuvo.

El agua llegará en diciembre, pero todavía no a las casas

Uno de los puntos que aparece con mayor claridad al revisar el proyecto es que la llegada del agua desalinizada no significa que los vecinos comenzarán inmediatamente a recibirla en sus viviendas.

Anglo American explicó que las obras asociadas al punto de entrega están avanzando y que se proyecta que durante diciembre quede disponible el agua en el sector del estanque de Aguas Pacífico.

En ese lugar se construirá una sala de bombas y otras instalaciones asociadas a la recepción del suministro.

Sin embargo, queda una segunda etapa: construir la infraestructura necesaria para trasladar el agua desde ese punto hasta los distintos servicios sanitarios rurales.

Ana Luisa Morgado explicó que existe una distancia de aproximadamente 25 kilómetros de matriz que deberá construirse para conectar el estanque con las comunidades.

Por ahora, según explicó, la alternativa inicial permitiría incluso transportar el agua mediante camiones aljibe, pero el objetivo final es contar con una conexión permanente mediante infraestructura de distribución.

Para ello serán necesarios recursos públicos y la participación de organismos estatales.

La propia Anglo American reconoce que el proyecto de suministro de agua no contempla hacerse cargo de toda la red de distribución de los SSR. Esa infraestructura corresponde a los propios servicios sanitarios rurales y al Estado.

¿Cuánto pagarán las familias?

Otro aspecto que todavía no está completamente definido es el costo que tendrá para los usuarios el nuevo suministro.

Morgado explicó que los SSR funcionan de manera similar a otros sistemas de agua potable: cada vivienda cuenta con un medidor y el cobro depende del consumo.

Sin embargo, las tarifas varían entre un servicio y otro porque los costos de operación también son diferentes.

En Quilapilún, por ejemplo, los pozos alcanzan profundidades importantes y requieren energía para extraer el agua. A eso se suman gastos de personal, laboratorio, mantención y cloración.

Por esa razón, la dirigenta explicó que todavía deben calcular cuánto costará operar con el nuevo suministro una vez que este entre efectivamente en funcionamiento.

La tarifa definitiva dependerá, entre otros factores, de los costos de energía y de las condiciones de operación del nuevo sistema.

Investiga Colina cuestiona el enfoque del proyecto

Según relató a Chicureo Hoy, Eduardo Pérez, presidente y representante legal de Investiga Colina, organización socio-ambiental de la comuna de Colina, cuestiona que el proyecto sea presentado principalmente como una solución al problema hídrico de la comuna.

A su juicio, el objetivo central de la infraestructura es permitir que la operación minera continúe utilizando agua sin depender exclusivamente de fuentes continentales.

La organización plantea que la incorporación de agua desalinizada puede ser positiva en cuanto permite reducir parte del consumo de agua fresca de la minería, pero cuestiona que esto se presente como una solución integral para las comunidades.

“Esto tiene que ver con aumentar la producción minera y con garantizar este tema del agua para la producción Anglo American, tanto con agua desalada como con agua fresca”, afirmó.

Desde Investiga Colina también cuestionan los impactos ambientales asociados a la producción de agua desalinizada en la Región de Valparaíso y plantean que el problema hídrico no debería resolverse trasladando impactos ambientales desde una zona hacia otra.

La organización sostiene, además, que deberían abordarse medidas de fondo relacionadas con la protección y recuperación de los acuíferos.

La diferencia entre las dos miradas

El proyecto deja así dos lecturas contrapuestas.

Para Anglo American, la incorporación de agua desalinizada forma parte de una estrategia para disminuir el uso de agua fresca y, al mismo tiempo, entregar un suministro adicional a seis sistemas sanitarios rurales que enfrentan problemas de disponibilidad.

Para Investiga Colina, en cambio, el proyecto debe analizarse dentro de un escenario mayor: el de la continuidad y eventual expansión de la actividad minera y sus impactos sobre los recursos hídricos.

Y para los dirigentes de los SSR, la discusión tiene además una dimensión cotidiana.

Ana Luisa Morgado plantea que para una comunidad que ha tenido que recurrir durante años a pozos cada vez menos productivos y a camiones aljibe, contar con una fuente permanente representa una diferencia concreta.

Pero incluso desde esa perspectiva, los 25 litros por segundo no resolverán por sí solos todos los problemas.

Primero será necesario construir las redes que permitan llevar el agua hasta las comunidades. Luego deberán resolverse las conexiones pendientes, las ampliaciones de las redes y las necesidades de cientos de personas que permanecen en listas de espera.

El proyecto, por lo tanto, tiene una primera fecha clave: diciembre, cuando está previsto que el agua quede disponible en el punto de entrega. Pero la fecha verdaderamente determinante para los vecinos será aquella en que esa agua pueda recorrer las redes y finalmente llegar a sus casas.

CHH

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