Quienes realizaron modificaciones o ampliaciones en sus hogares pueden acogerse a la Ley del Mono, una normativa que permite regularizar construcciones mediante un procedimiento simplificado. Esta alternativa busca facilitar la obtención de permisos municipales y entregar mayor seguridad a los propietarios.
La Ley 20.898 contempla este mecanismo para viviendas que no cuentan con recepción definitiva, ya sea total o parcial. Actualmente, el plazo para presentar solicitudes se extiende hasta el 31 de diciembre de 2027.
¿Cuáles son los requisitos?
Para acceder al beneficio, las construcciones deben haberse realizado antes del 4 de febrero de 2016. Además, deben cumplir las condiciones técnicas y urbanísticas establecidas.
La normativa considera viviendas de hasta 90 metros cuadrados con avalúos inferiores a 1.000 UF, o de hasta 140 metros cuadrados con avalúos inferiores a 2.000 UF.
Asimismo, las propiedades no pueden encontrarse en zonas de riesgo o protección ni mantener reclamaciones urbanísticas pendientes.
Los interesados deben acudir a la Dirección de Obras Municipales correspondiente. Allí deberán presentar una solicitud, declaración de dominio, planos, especificaciones técnicas, informe profesional y certificado de avalúo fiscal.
Beneficios y posibles cambios
La Ley del Mono permite obtener simultáneamente el permiso de edificación y la recepción definitiva. Esto facilita futuras ventas, arriendos y operaciones hipotecarias, además de contribuir a proteger el valor de la propiedad.
Por otra parte, un proyecto despachado al Senado propone extender el plazo hasta diciembre de 2029 e incorporar construcciones anteriores al 28 de noviembre de 2025.
La iniciativa también plantea aumentar la superficie permitida de 90 a 120 metros cuadrados y elevar el avalúo máximo de 1.000 a 2.000 UF.
Finalmente, contempla asistencia municipal para familias pertenecientes al 60% más vulnerable del Registro Social de Hogares.








