El seguro de cesantía es uno de los beneficios más utilizados por trabajadores en Chile cuando quedan sin empleo. Este mecanismo, administrado por la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC), permite acceder a pagos mensuales con cargo al dinero acumulado durante el periodo laboral.
Mientras una persona mantiene un contrato vigente, se realizan cotizaciones destinadas a la Cuenta Individual de Cesantía (CIC), equivalente al 3% de las remuneraciones imponibles. En caso de quedar cesante, esos fondos pueden retirarse mediante giros mensuales, dependiendo del saldo disponible.
Quienes quieran revisar cuánto dinero tienen acumulado pueden hacerlo ingresando a la sucursal virtual de afiliados de AFC, donde es posible consultar cartolas, movimientos, cotizaciones y saldo actualizado.
Además, los afiliados reciben cartolas anuales con el detalle de sus movimientos financieros. A eso se suman cartolas cuatrimestrales enviadas en junio y octubre, siempre que existan movimientos registrados durante esos periodos.
¿Quiénes pueden acceder?
El seguro de cesantía está dirigido a personas mayores de 18 años con contratos regidos por el Código del Trabajo o por el Estatuto de Asistentes de la Educación Pública, siempre que hayan sido contratadas después del 2 de octubre de 2002.
Sin embargo, la ley establece algunas excepciones. Entre quienes no pueden acceder al beneficio se encuentran:
- Trabajadores independientes.
- Funcionarios de las Fuerzas Armadas y de Orden.
- Personas menores de 18 años.
- Trabajadores del sector público.
- Personas con contrato de aprendizaje.
- Pensionados, excepto quienes reciben invalidez parcial.
- Trabajadores que participan como socios de la empresa y que además la administran o representan como empleadora.
Según información de ChileAtiende, quienes no tengan fondos suficientes en su cuenta individual podrían optar al Fondo de Cesantía Solidario (FCS), siempre que cumplan con los requisitos establecidos.






