El alcalde de Santiago, Mario Desbordes, arremetió contra parlamentarios que no apoyaron el avance del proyecto de ley de Escuelas Protegidas, el cual fue despachado al Senado tras su aprobación en la Cámara de Diputados.
Cuestionamientos al debate legislativo
En medio de la discusión, el jefe comunal criticó los argumentos de quienes han planteado reparos a la iniciativa, especialmente aquellos relacionados con la posible pérdida de beneficios sociales o la supuesta criminalización de la protesta.
“Todas esas son frases que no sólo son condescendientes, son cómplices, porque lo que buscan es finalmente que la violencia se siga justificando”, afirmó.
Sus declaraciones se dan en un contexto de tensiones al interior de la oposición, luego de que el diputado Cristián Araya cuestionara a algunos legisladores de Chile Vamos que se abstuvieron de cerrar el debate, entre ellos Ximena Ossandón, Juan Carlos Beltrán y Jorge Guzmán.
Frente a ese escenario, Desbordes fue categórico: “Ningún parlamentario de Chile Vamos o de las coaliciones que apoyan al actual gobierno debería abstenerse o estar en desacuerdo con sanciones a quienes ejercen violencia en los establecimientos”.
Además, lanzó una advertencia directa: “Si algún parlamentario que dice ser de centro derecha o derecha se opone, debería pensar cuál es su ubicación en el hemiciclo”.
Uno de los principales cuestionamientos al proyecto provino del diputado del distrito 8, vecino de Colina e hijo de profesores, Gustavo Gatica (PC), quien rechazó la iniciativa y cuestionó directamente el rol que se le asigna a los docentes. “Yo quiero ser bien claro, los profesores no fueron formados para estar revisando mochilas, fueron formados para educar”, señaló.
El parlamentario advirtió que la iniciativa presenta falencias estructurales, comenzando por la ausencia de financiamiento, lo que —a su juicio— terminaría trasladando nuevas responsabilidades a profesores y asistentes de la educación.
Toma en el Liceo de Aplicación
El alcalde también abordó la ocupación registrada en el Liceo de Aplicación, donde cerca de 200 estudiantes protestaron por las condiciones del establecimiento y el avance del proyecto.
Aunque la mayoría depuso la toma de manera pacífica durante la tarde, un grupo reducido se mantuvo en el recinto, lo que motivó la intervención de autoridades. Tras un diálogo con los estudiantes, la movilización fue finalmente desactivada.
“Una toma no es nunca una solución. Se paralizan las clases y se pierde una jornada completa”, sostuvo.
“El que nada hace, nada teme”
Pese a validar el derecho a manifestarse, Desbordes insistió en que las acciones deben mantenerse dentro de un marco sin violencia.
“El diálogo es bienvenido. Los estudiantes tienen todo el derecho a manifestarse y expresar su desacuerdo”, señaló.
Sin embargo, endureció el tono al referirse a quienes rechazan eventuales sanciones: “Si un estudiante está en contra de perder beneficios tras ser condenado por violencia extrema, es porque o piensa ejercerla o es condescendiente con ella”.
Mientras tanto, durante este jueves se han registrado nuevas manifestaciones en las inmediaciones del establecimiento.




